Bernardina Gómez, conocida como la Chiña Pito, lavó los cuerpos de los bandoleros Isidro Velázquez y Vicente Gauna en la comisaría de Machagai, luego de que la policía los exhibiera como trofeos. Su historia, rescatada por el cronista Pedro Jorge Solans, permanece en la memoria popular del barrio El Temblor.
Bernardina Gómez, conocida como la Chiña Pito, ingresó a la comisaría de Machagai y lavó los cuerpos de Isidro Velázquez y Vicente Gauna, quienes habían sido abatidos el 1 de diciembre de 1967 en Pampa Bandera. Los cuerpos permanecían en la comisaría, cubiertos con una hoja de diario, a la vista de quienes se acercaban a observarlos.
Según el relato de Pedro Jorge Solans, la Chiña Pito consideró que no correspondía que los cuerpos estuvieran expuestos de esa manera y procedió a lavarlos con agua y sin apuro, como se despide a un ser querido. La policía había mostrado los cuerpos de los dos bandoleros como trofeos, pero la mujer los trató con dignidad.
Bernardina Gómez vivía en el barrio El Temblor, junto a las vías del tren, en el ejido de Machagai. Era conocida por su carácter directo y por su labor de lavar a los muertos, una práctica tradicional en la zona. Su hijo Machico organizaba cada año un baile en honor a San La Muerte, santo popular del litoral.
La Chiña Pito falleció tiempo atrás, pero su gesto es recordado por los vecinos. El cronista señala que antes de que el pueblo convirtiera a Velázquez y Gauna en objeto de devoción, con una ermita y cintas rojas y verdes, estuvo el agua de la Chiña Pito.
Para contextualizar: Isidro Velázquez y Vicente Gauna fueron los últimos bandoleros rurales del Chaco. Murieron en una emboscada policial en el cruce de Pampa Bandera. Sus cuerpos fueron expuestos, pero el pueblo los convirtió en santos populares, con homenajes cada 1 de diciembre.
