Yolanda Díaz no volverá a ser candidata, pero continuará como líder del ala minoritaria del Gobierno y principal interlocutora de Pedro Sánchez. Así lo han decidido los partidos de la nueva alianza, IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar, que el sábado lanzaron su nueva coalición después de meses de reuniones y conversaciones. Entre los acuerdos alcanzados en este tiempo está el de mantener a la vicepresidenta segunda en su cargo y blindarla frente a posibles crisis de Gobierno.
Las distintas fuerzas tomaron esta determinación, confirmada por distintas fuentes del espacio, para desvincular la estabilidad del Ejecutivo al futuro de la coalición emergente y sus nuevos derroteros. Los cuatro partidos implicados acordaron así mantener a todos los ministros del ala minoritaria del Gobierno y no pedir ningún cambio en caso de que Sánchez propiciara relevos en la facción socialista del Ejecutivo.
En el ala minoritaria del Gobierno no descartan una remodelación de Gobierno para tomar impulso en la recta final de la legislatura, pero descartan que el presidente haga cambios en el ala minoritaria. «Si hay crisis de Gobierno después de verano, Sánchez respetará la voluntad del espacio político, no nos va a tocar«, asegura una fuente.
«El presidente no moverá ninguna silla [de Sumar], porque nadie se lo va a pedir», coincide otra. No hay duda sobre la continuidad de los ministros hasta 2027; y ni siquiera la titular de Infancia y Juventud, Sira Rego, que se enfrentó en primarias al actual líder de IU, Antonio Maíllo, está en discusión dentro del Consejo de Ministros.
El objetivo es hacer compartimentos estancos entre el Gobierno de coalición del que forman parte y el nuevo frente de izquierdas, todavía en construcción. En las últimas horas, tras el anuncio de Díaz de no repetir, todos los actores de los partidos de Sumar se han esforzado en alabar la figura institucional de la vicepresidenta segunda del Gobierno y resaltar sus logros al frente del Ministerio de Trabajo.
Consideran que mantener su rol como líder del ala mayoritaria en el Gobierno, una vez habiendo dado el paso al lado, puede jugar en favor del nuevo proyecto, garantizando la estabilidad del Ejecutivo y la interlocución con Sánchez. Y al mismo tiempo, da cierta independencia a la nueva coalición de partidos para desarrollarse sin presiones y sin urgencias.
Este mismo lunes Maíllo se pronunció sobre este asunto. Preguntado por si habría que cambiar los sillones del Gobierno en caso de que el líder fuera alguien distinto a Yolanda Díaz, el dirigente andaluz lo rechazó rotundamente. «Es un error utilizar de manera postiza el Gobierno para proyectos políticos particulares», defendió en un desayuno informativo de Nueva Economía Forum, rechazando que los nuevos liderazgos deban ascender al Gobierno.
«La gente en el ámbito institucional tiene una función, tiene un compromiso, tiene una obligación y rendirán cuentas sobre eso y nos fortalecerá en la medida que lo hagan bien», remachó Maíllo, que desvinculó el nuevo proyecto de los liderazgos. «Todo proyecto estable es un proyecto que tiene que hacerse desde lo político».
Díaz también tendrá que atenerse a la voluntad de los partidos que la sustentan, aunque a partir de ahora con la fecha de caducidad puesta en 2027. La vicepresidenta segunda comenzó la legislatura dando una deriva personalista a Sumar, tomando las decisiones de Gobierno en solitario y tensando al máximo las costuras en la coalición.
Pero desde hace meses, los cuatro partidos de la nueva alianza mantienen reuniones semanales donde abordan los debates de cada momento y acuerdan la hoja de ruta política. Una dinámica que también afecta al Gobierno, en la medida en que estas reuniones se producen con presencia de ministros cuando los asuntos a tratar se refieren al Ejecutivo de coalición. Es por ello que Díaz mantendrá el liderazgo de Sumar en el Gobierno, pero será el resto de actores quien también marque sus pasos.
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