‘Los Bridgerton (temporada 4, parte 2)’
Creador: Chris Van Dusen
Dirección: Gia-Rayne Harris, Amy Mcıntyre, Anya Adams
Reparto: Luke Thompson, Ruth Gemmell, Yerin Ha, Nicola Coughlan
País: Estados Unidos
Duración: 64 – 70 min. (4 episodios)
Año: 2026
Género: Drama romántico
Estreno: 26 de febrero de 2026 (Netflix)
★★★★
La primera parte de esta cuarta temporada de ‘Los Bridgerton’ acababa en un ‘cliffhanger’ cuanto menos inquietante: la antigua Lady Penwood (Katie Leung), madrastra malvada de esta enésima (pero inspirada) revisión de ‘La Cenicienta’, se mudaba con sus dos hijas, Rosamund (Michelle Mao) y la secretamente maja Posy (Isabella Wei), al lado de la residencia Bridgerton.
Había intriga por saber qué pasaría después; cuánto tardaría Araminta en localizar a la hijastra a la que convirtió en criada. Pero todavía más por saber si el romance entre Sophie (Yerin Ha) y Benedict (Luke Thompson) iba a sobrevivir a la propuesta que hizo este último a su objeto de devoción: «Sé mi amante», las tres peores palabras que se le pueden decir a una persona que cree haber encontrado a su alma gemela. Al noble no se le había ocurrido, al menos por ahora, otra solución para seguir juntos. Tras la (inevitable) consumación de su atracción, tendrá que enfrentarse a una elección imposible. El vizconde Anthony (Jonathan Bailey, regresado de entre los dinosaurios) estará ahí para darle consejos no solicitados: ¡qué inesperado villano de temporada!
Pero ‘Los Bridgerton’ no suele ser solo la historia de un cortejo y matrimonio, sino un tapiz de muchas historias entrelazadas con tremenda habilidad. En esta temporada, en concreto, se presta verdadera atención a personajes de toda condición social: de la reina Carlota (Golda Rosheuvel), con dificultades para dejar que su amiga Lady Danbury (Adjoa Andoh) dé un paso atrás en la alta sociedad, a unos miembros del servicio con deseos laborales y afectivos, como esa Sra. Varley (excelente Lorraine Ashbourne) decidida a recuperar su dignidad. Por la parte aristócrata, la propia matriarca Bridgerton (Ruth Gemmell) ha podido disfrutar de un nuevo noviazgo y su hija Francesca (Hannah Dodd) ha tenido un arco bastante intenso, marcado por la duda, la pena y la promesa de una conexión profunda.
En estos cuatro episodios restantes, la producción de Shonda Rhimes es una máquina narrativa mejor engrasada que nunca, combinación de romance, intriga, giros inesperados, algo de ‘thriller’ judicial y, en el penúltimo capítulo, amargo melodrama: podríamos hablar de la hora más sombría de ‘Los Bridgerton’ hasta la fecha, una concatenación de explosiones emocionales de personajes hasta entonces acostumbrados a ocultar sus sentimientos y/o a seguir las normas con minuciosidad.
¿Es ‘Los Bridgerton’ ahora mismo, a pesar de su éxito (o quizá a causa del mismo), una serie subestimada? Posiblemente. Quizá tenga algo que ver la crisis de reputación del amor romántico. O esa manía tan misógina de considerar importantes solo las series cargadas de complicada testosterona. Tratemos de corregirlo apuntando la excelencia de estos capítulos a todos los niveles, desde una dirección de precisa elegancia a unos diálogos que pueden ser tan ágiles como en una comedia de enredo del Hollywood clásico, pasando por, claro, un trabajo de vestuario, maquillaje y peluquería que luce especialmente en las habituales escenas de baile; atención en esta segunda parte al ensayo de Hyacinth (Florence Hunt) con el ‘360’ de Charli XCX para cuarteto de cuerda como banda sonora.
«El amor es algo de lo que estar orgulloso. El mundo necesita más», dice Sophie en un momento climático de esta recta final. ‘Los Bridgerton’ no crece en un vacío, sino que quiere convertirse, a su manera, en correctivo del odio que todo está embarrando. También por eso merece recibir más amor del que se le da.
Suscríbete para seguir leyendo
