Manuela y Demián Orosz dirigen Vaca Muerta Ediciones, una editorial independiente con sede en Unquillo que produce libros de forma artesanal. En una entrevista, detallan su método de trabajo, su relación con los autores y los obstáculos que enfrentan para circular sus publicaciones.
Vaca Muerta Ediciones es un proyecto editorial independiente y autogestivo fundado por Manuela y Demián Orosz durante la pandemia en Unquillo, Córdoba. La editorial se dedica a la publicación de libros que combinan literatura, experimentación visual y producción artesanal. Cada título implica decisiones sobre los materiales, el diseño y la encuadernación, y se realiza de manera manual.
En una entrevista, los editores explicaron que su trabajo abarca la escritura, la selección de textos, la experimentación visual y la fabricación artesanal de los libros. Señalaron que su enfoque se vincula con la noción de invención propuesta por Carmelo Arden Quin en la década de 1940, en el sentido de producir formas nuevas en función de las condiciones materiales e históricas.
Consultados sobre cómo reconocen que están frente a un libro, Manuela y Demián Orosz afirmaron que a veces la decisión surge en las primeras páginas y otras veces más adelante, cuando se define el mundo que inaugura una lectura. Mencionaron ejemplos como Irremediable, de Candelaria de Olmos, y Los dingos, de Natalia Monasterolo, que los llevaron a publicar esos textos.
Respecto del gusto editorial, lo describieron como un cruce de experiencias, cultura, intuición y memoria de lecturas. Indicaron que, al ser padre e hija, comparten afinidades y discuten decisiones, pero que prevalecen los acuerdos. Sobre la corrección de textos, sostuvieron que prefieren preservar las singularidades de cada voz y que solo intervienen en casos de errores evidentes o daños a la lengua.
En cuanto a la relación con los autores, señalaron que buscan acompañar la escritura sin imponer criterios. Mencionaron que en Todos quieren ser cool y yo estoy cansado, de Leonardo Vergara, dialogaron con el autor sobre una frase que podía resultar conflictiva, y que la discusión se resolvió sin mayores inconvenientes. También destacaron que valoran lo imperfecto y que consideran que el error puede ser productivo en el proceso de edición.
Sobre la identidad del catálogo, afirmaron que no se proponen definir un catálogo cerrado, sino que van publicando de acuerdo con las circunstancias y los encuentros con autores. Indicaron que la escala de la editorial limita algunos proyectos, pero que mantienen la intención de concretarlos.
Consultados sobre el significado de sostener una editorial autogestiva en Córdoba, manifestaron que la autonomía les permite realizar casi todo el proceso de producción y que se identifican con la idea de la edición como trinchera cultural. Señalaron dificultades concretas, como la exigencia de ISBN para participar en ferias como la Feria del Centro o en compras del Plan de Lectura de la Provincia de Córdoba. También mencionaron que el reglamento del Espacio Alberto Burnichon de la Feria del Libro de Córdoba restringe la venta de fanzines, afiches y otros experimentos gráficos que no sean considerados «libros».
En relación con la circulación de los libros, explicaron que distribuyen ejemplares en librerías puntuales, los entregan casa por casa y participan en ferias. Mencionaron que, a partir del inicio del gobierno de Javier Milei, conformaron junto a otras editoriales la feria Refugio, un espacio nómade de editoriales independientes y artesanales que se instala en distintos lugares. Actualmente, según indicaron, participan 59 editoriales en la organización.
Respecto de la responsabilidad de hacer visible ciertas obras, sostuvieron que los proyectos independientes contribuyen a la bibliodiversidad y a la librodiversidad, es decir, a la variedad de contenidos y de materialidades posibles. En cuanto al lugar de lo artesanal frente a las plataformas digitales y la inteligencia artificial, afirmaron que un proyecto artesanal permite generar publicaciones a escala doméstica y que la inteligencia artificial no puede coser libros a mano ni establecer vínculos personales con los autores.
Finalmente, sobre los aprendizajes que no provienen de manuales, destacaron la importancia de mantener el contacto con la materialidad del libro y de experimentar con diseños y encuadernaciones que muestren las decisiones de producción. Consideraron que publicar puede hacerse con recursos accesibles, como fotocopias, serigrafía o impresiones caseras.
Manuela y Demián Orosz son los creadores de Vaca Muerta Ediciones. Demián es periodista cultural y crítico, con trayectoria en medios cordobeses y experiencia en proyectos editoriales. Manuela aporta su trabajo como editora y la dimensión artesanal de la producción de libros.
