La corriente alfonsinista desconoció la legitimidad política de la victoria de Generación X y advirtió que dará pelea en los comités y en las calles para evitar que el partido se convierta en una sucursal del gobierno de Javier Milei.
La proclamación de las nuevas autoridades de la Unión Cívica Radical de Córdoba abrió un frente de resistencia interna. A través de un pronunciamiento titulado «La identidad no se negocia, los principios no se rinden», la corriente alfonsinista Identidad y Conducta Radical desconoció la legitimidad política de la victoria de Generación X, el espacio conducido por Rodrigo De Loredo, y advirtió que darán pelea «en los comités y en las calles» para evitar que el partido se convierta en una «sucursal» del gobierno de Javier Milei.
El desenlace de los comicios consagró formalmente al oficialismo partidario con Matías Gvozdenovich al frente del Comité Provincia y el triunfo de Miguel Nicolás en el Comité Capital. Sin embargo, el sector crítico calificó este desenlace como un «doloroso retroceso» institucional.
«No es un cheque en blanco»
En el texto, el espacio fijó una posición frente a la conducción emergente: «Asumen la conducción formal del comité, pero no la hegemonía del pensamiento ni del sentir radical». A su vez, alertaron a De Loredo que no confunda el triunfo electoral con un aval para girar el timón ideológico del centenario partido.
«Que no confundan una victoria interna, condicionada por la anulación judicial de opciones y la fragmentación opositora, con un cheque en blanco para desvirtuar la razón de ser de la UCR. No permitiremos que la Unión Cívica Radical sea convertida en un apéndice de proyectos de ultraderecha que empobrecen al pueblo, desmantelan el Estado social de derecho y atacan la educación pública y las instituciones republicanas», sentenciaron.
Fuego cruzado contra la oposición de «Más Radicalismo»
El documento político no solo cargó contra el deloredismo, sino que descargó responsabilidades sobre los dirigentes que comandaron la alianza opositora Más Radicalismo (integrada principalmente por el mestrismo y el espacio de Juan Jure):
- Responsabilidad en la derrota: Les endilgaron de forma categórica el colapso del armado opositor, acusándolos de «pragmatismo electoral y conveniencias de corto plazo».
- Injerencia externa y caída de listas: Denunciaron que abrieron las puertas a la intervención del oficialismo provincial («cordobesismo»), dinamitando la unidad genuina y derivando en la anulación judicial de listas que «entregó en bandeja» el partido a Generación X.
- Objeción de conciencia: Justificaron su propia decisión de no participar en las boletas, aclarando que no fue apatía sino un rechazo ético a ser cómplices de «un negocio de alianzas espurias».
Llamado a la resistencia militante
Lejos de replegarse ante la consolidación formal del poder de De Loredo en la estructura de la UCR, la agrupación convocó a la juventud y a la militancia territorial de toda la provincia a reagrupar las «reservas morales» del radicalismo.
El objetivo planteado es resistir activamente tanto a la «sumisión a la ultraderecha nacional» como a la «complicidad con el peronismo provincial», anticipando que la disputa de fondo por la identidad y las futuras candidaturas de 2027 apenas comienza.
