Laura Díaz, paramédica y acompañante terapéutica de la ciudad de Córdoba, recibió tratamiento por cáncer de mama en el Hospital Oncológico Provincial. Durante el proceso, destacó la atención recibida y el acompañamiento del equipo médico.
Laura Díaz, paramédica y acompañante terapéutica de la ciudad de Córdoba, recibió tratamiento por cáncer de mama en el Hospital Oncológico Provincial. Durante el proceso, destacó la atención recibida y el acompañamiento del equipo médico.
El diagnóstico inicial se realizó en el Hospital Nueva Maternidad Provincial. Díaz relató que, en ese momento, el impacto de la noticia le impidió hablar y su hermana actuó como vocera. Según su testimonio, el panorama era “muy desalentador” porque se encontraba sin trabajo y sin obra social. Aunque en la Maternidad le indicaron el proceso médico, consideraba que los estudios eran costosos y necesitaba una solución integral.
Posteriormente, fue derivada al Hospital Oncológico Provincial, donde fue atendida por la doctora Mariana Martínez. Díaz recordó: «Cuando ella me recibió, me dio un beso, un abrazo, como si me conociera hace mucho, y ahí me tranquilizó». La paciente indicó que la profesional revisó su historia clínica y le aseguró que su cuadro tenía un principio y un fin, garantizándole que el tratamiento sería invasivo pero que recibiría contención total y no tendría que pagar nada.
En el hospital, Díaz señaló que encontró un equipo multidisciplinario con psicólogos y nutricionistas disponibles. La doctora Martínez la acompañó personalmente a su primera sesión de quimioterapia y la presentó en el nosocomio.
Durante la quimioterapia, Díaz enfrentó dolores articulares y pérdida de cabello a partir de la tercera sesión. En el Hospital de Día, observó un cartel junto a la campana de alta médica que solicita comprensión ante reacciones adversas de los pacientes. Sobre la atención, declaró: «Es muy cálida la atención, digamos, más allá de que es feo estar ahí, pero en realidad es como que el tiempo que vos estás te lo hacen hacer de la mejor manera».
En ese espacio, los pacientes generaron vínculos y se comunicaban para saber en qué sillón recibirían la medicación. Díaz afirmó que, durante el tratamiento, estudió y obtuvo su matrícula profesional como acompañante terapéutica.
El tratamiento incluyó una intervención quirúrgica en el Hospital San Roque. Díaz expresó que su paso por las instituciones provinciales modificó sus prejuicios sobre la salud pública. Destacó la comunicación con médicos y residentes antes y después de la cirugía, y la atención de enfermeros y personal de recepción. También señaló que cuando su oncóloga no estaba, el resto del equipo la atendía con la misma dedicación.
Al evaluar el sistema sanitario, Díaz concluyó: «Vale la pena apostar a los hospitales públicos, más allá de los privados, porque es un espacio que no lo tenés en otro lugar. Yo lo resumo como que tengo una familia acá».
