Sam Altman aviva la polémica al equiparar el consumo energético de la IA con el del ser humano

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¿Se fue a la banquina? Sam Altman hizo polémica comparación para justificar el consumo energético de la IA

El entrenamiento de modelos avanzados de IA requiere infraestructuras de computación masivas, y el uso diario incrementa la demanda energética

26/02/2026 – 11:31hs

El debate sobre el impacto ambiental de la inteligencia artificial vuelve a encenderse tras las declaraciones de Sam Altman (en la foto superior), CEO de OpenAI, quien defendió el alto consumo de energía necesario para el desarrollo y entrenamiento de modelos avanzados como ChatGPT.

Durante su participación en un foro internacional, Altman abordó la recurrente crítica al gran gasto de electricidad y agua para refrigeración que demandan los centros de datos que sustentan la IA. Para poner en perspectiva este costo energético, el ejecutivo recurrió a una analogía que generó controversia.

Altman comparó la energía necesaria para «entrenar» un modelo de IA con los recursos que requiere la formación de un ser humano hasta su madurez intelectual. «Se necesita mucha energía para entrenar a un humano. Se necesitan unos 20 años de vida y toda la comida que comes durante ese tiempo para volverte inteligente», afirmó.

El empresario añadió que a esto se suma la «evolución generalizada de los 100 mil millones de personas que han vivido y que aprendieron a no ser devoradas por depredadores y a comprender la ciencia y demás para crearte».

El objetivo de Altman era relativizar el consumo de la IA, argumentando que cualquier sistema inteligente —ya sea biológico o artificial— exige recursos para su desarrollo. Sin embargo, su comparación fue interpretada como una polémica equiparación entre el valor humano y el rendimiento de una máquina. No es la primera vez que el líder de OpenAI genera revuelo con sus comentarios sobre el tema.

El constante debate sobre el gasto de la IA

El entrenamiento de modelos avanzados de IA requiere infraestructuras de computación masivas, y el uso diario por parte de millones de usuarios incrementa la demanda energética de los centros de datos que los albergan.

Altman sostuvo que medir el consumo solo por consulta o interacción puede ofrecer una visión sesgada. Sugirió que el foco debería ampliarse para incluir los beneficios potenciales de la tecnología y la búsqueda de sistemas más eficientes. Este es un punto de fricción en la industria, donde otros ejecutivos han insistido en la necesidad de demostrar que el impacto energético de la IA se justifica con mejoras sociales tangibles.

Más allá de la energía: empleo y percepción

Otro punto sensible que Altman abordó fue el uso de la inteligencia artificial como pretexto para justificar despidos. Según señaló, algunas empresas podrían estar utilizando la llegada de la IA como excusa para decisiones de recorte de personal que probablemente habrían tomado de todas formas.

Estas reflexiones reflejan el actual período de transición para el sector tecnológico, donde la IA generativa se populariza como herramienta cotidiana, pero al mismo tiempo concentra inquietudes sobre su sostenibilidad, sus consecuencias en el empleo y la necesidad de una regulación.

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