El recuento provisorio le da 54 bancas al bloque del primer ministro, siete menos de las necesarias para gobernar. La oposición tampoco reúne los apoyos suficientes y las negociaciones serán decisivas.
Las elecciones parlamentarias de Israel dejaron un escenario abierto. El bloque del primer ministro Benjamin Netanyahu encabeza el recuento provisorio, pero no alcanzaría las bancas necesarias para formar Gobierno por sí solo. La oposición, liderada por el exjefe militar Gadi Eisenkot, tampoco tiene asegurada una mayoría, por lo que las negociaciones entre partidos serán determinantes para definir quién conducirá el país.
Con el 84,5% de las urnas contabilizadas, las cifras difundidas por medios israelíes a partir de los datos de la Comisión Electoral Central asignaban 54 escaños al bloque de Netanyahu, 49 al espacio opositor y 17 a los partidos árabes.
El Parlamento israelí tiene 120 integrantes y se necesitan al menos 61 bancas para alcanzar una mayoría. El escrutinio continúa, por lo que la distribución todavía puede cambiar.
El resultado representa un revés para la coalición oficialista, que había conseguido 64 escaños en las elecciones de 2022. Sin embargo, el hecho de que el Likud, el partido de Netanyahu, se mantenga como la fuerza individual más votada no garantiza que el primer ministro pueda reunir los apoyos para continuar al frente del Ejecutivo.
Cómo funciona el sistema electoral israelí
A diferencia de otros países, en Israel la ciudadanía no elige directamente al primer ministro. En las elecciones legislativas se vota por partidos políticos, que obtienen representación según la cantidad de sufragios que reciben.
Después de la votación, el presidente Isaac Herzog debe consultar a las fuerzas políticas y designar al candidato que considere con mejores posibilidades de formar Gobierno. Ese dirigente tendrá que negociar con otros partidos para reunir el respaldo de al menos 61 legisladores. Por eso, quedar primero en el recuento no significa necesariamente gobernar.
