Un ensayo académico recorre la historia del género musical desde sus orígenes en la cultura popular hasta su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y analiza su vínculo con las disputas de clase y la memoria colectiva.
Un ensayo sobre el género cuartetero aborda su historia y su relación con la identidad cordobesa. El texto, titulado «El género cuartetero: un (des)tratado sobre la identidad cordobesa», recorre la evolución del género desde su nacimiento en la cultura popular hasta su consagración patrimonial.
Origen y consolidación
Según el ensayo, el cuarteto surge en la Córdoba de mediados del siglo XX, en un contexto de industrialización y expansión de los barrios obreros. Hacia finales de la década de 1960 se consolida un primer paradigma con el Cuarteto Leo, Carlitos «Pueblo» Rolán, el Cuarteto Berna y el Cuarteto de Oro. En el plano sonoro, se destaca el staccato percusivo del piano en 2/4, conocido como tunga-tunga, atribuido a Leonor Marzano.
El ensayo señala que en los años setenta, la crisis del modelo tradicional y la estigmatización clasista dieron paso a una renovación encabezada por Chébere y artistas como Santamarina, Pelusa y Sebastián, que incorporaron sintetizadores, guitarras y secciones de vientos, y adoptaron una estética de show con luces y vestuarios diseñados.
La irrupción de La Mona Jiménez
Tras su salida del Cuarteto de Oro, Juan Carlos «La Mona» Jiménez impulsó un paradigma que la investigadora María de los Ángeles Montes denomina «sobremarcación de la subalternidad». Según el texto, Jiménez conservó el acordeón como símbolo de autenticidad, modernizó la base rítmica y desarrolló un estilo vocal con «sentimiento» y desgarro. Sus letras abordan relatos dramáticos desde la perspectiva de marginados sociales y construyen una cadena de equivalencias entre el ser cordobés, el ser cuartetero y el ser humilde.
El ensayo menciona el Festival de Cosquín de 1988 como un episodio que sintetiza el choque cultural, cuando el público de La Mona reafirmó su lealtad ante el rechazo de las élites mediáticas.
Patrimonialización y presente
El texto destaca que en los últimos años el cuarteto ha sido objeto de rehabilitación y valoración social tanto por el Mercado como por el Estado. En 2013, el Concejo Deliberante de la Ciudad de Córdoba lo declaró Patrimonio Cultural Inmaterial, y en 2025 la UNESCO lo reconoció como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. También se inauguraron el Museo del Cuarteto en 2021 y el Museo Bar de La Mona Jiménez en 2022.
El ensayo plantea que este proceso de museificación y patrimonialización en vida podría indicar una domesticación social del género, que pierde su carácter alternativo al Estado y al Mercado. No obstante, relativiza esta posición negativa y melancólica con respecto a la cultura.
El texto concluye que la relación entre cuarteto e identidad cordobesa se establece como una sinécdoque, donde lo cordobés es cuartetero y lo cuartetero es cordobés, y que esta homologación semántica es resultado de diversas tensiones en la historia cultural y política.
