La doctora en Derecho y Ciencias Sociales María Teresa Piñero sostuvo que las manifestaciones en Francia, Italia y Albania responden al agotamiento del pacto de austeridad fiscal y a un contexto de inflación y recorte de servicios esenciales. En diálogo con Otra Vuelta de Tuerca, señaló que la violencia estatal se presenta como mecanismo de disciplinamiento.
La doctora en Derecho y Ciencias Sociales y especialista en relaciones internacionales, María Teresa “Maisy” Piñero, analizó en diálogo con Otra Vuelta de Tuerca el contexto de las protestas sociales en Francia, Italia y Albania. Según Piñero, estos estallidos reflejan el agotamiento del pacto de austeridad fiscal impuesto tras la crisis financiera de 2008 y profundizado durante la pandemia.
La especialista sostuvo que las medidas de ajuste, el recorte de servicios esenciales y la reducción de subsidios sociales se aplican de manera uniforme, independientemente del signo político de los gobiernos de turno. En ese sentido, afirmó que no se trata de hechos aislados sino de un nuevo ciclo neoliberal.
Uno de los ejes centrales del análisis radica en la asimetría del ajuste macroeconómico: mientras los ciudadanos comunes asumen el costo de la inflación, la quita de beneficios y el aumento del gasto en defensa militar, los grandes circuitos del capital financiero internacional continúan protegidos por exenciones impositivas, declaró Piñero.
A esta presión económica se suma un contexto global atravesado por reconfiguraciones geopolíticas, como el conflicto entre Rusia y Ucrania o las tensiones de la agenda de seguridad impulsada desde Estados Unidos, cuyos efectos impactan directamente en la vida cotidiana y las economías domésticas del continente europeo, agregó.
Respecto al impacto de las movilizaciones y las imágenes de violencia que circulan en medios y redes sociales, la especialista señaló que existe un mecanismo para naturalizar la represión como respuesta estatal legítima frente al reclamo ciudadano. Piñero advirtió que la hiperconectividad digital genera un «efecto bucle» o de imitación de las protestas, pero remarcó que estas manifestaciones difícilmente logren transformaciones estructurales inmediatas en la toma de decisiones, funcionando más bien como ciclos recurrentes de descontento que chocan contra decisiones gubernamentales inflexibles.
Finalmente, Piñero reflexionó sobre la crisis de las narrativas políticas tradicionales y la necesidad de construir nuevos espacios de resistencia colectiva. Ante la pérdida de vigencia de las categorías del siglo XX y el quiebre de la clase media como canal de valores comunitarios, la docente e investigadora destacó el desafío de politizar las intersecciones de la tecnopolítica digital y los algoritmos. Según su visión, el reto actual pasa por relocalizar la política en lo micro y reconstruir la noción de colectividad frente a un escenario global dominado por discursos autoritarios e híperindividualistas.
