El historiador Juan Sebastián Malecki presentó su investigación sobre el campus universitario, desde el plan inicial de 1909 hasta su consolidación como espacio céntrico y su vínculo con la trama urbana.
El historiador e investigador del IDH-CONICET Juan Sebastián Malecki conversó con Agustín Berti en la columna de Tecnología, Política y Cultura de Otra Vuelta de Tuerca sobre los orígenes de la Ciudad Universitaria de Córdoba. La entrevista se produjo en el marco de la marcha universitaria y de los debates en torno a la infraestructura edilicia.
Malecki es autor del libro Estratos del Tiempo. La Ciudad Universitaria de Córdoba (1909-1989), editado por la Editorial de la UNC. Durante la charla, explicó que la idea de nuclear a las distintas facultades en un predio exclusivo comenzó a bosquejarse formalmente en 1909. El impulso definitivo llegó hacia 1949, cuando los terrenos de la antigua Escuela de Agricultura fueron cedidos a la Fundación Eva Perón. Enmarcado en una política enfocada en la niñez, la vivienda y la educación, el proyecto original contemplaba áreas de asistencia social, escuelas y residencias, configurando una «ciudad dentro de la ciudad».
El devenir del campus estuvo atravesado por los giros políticos de la historia argentina. Con el golpe de Estado de 1955 y la autodenominada «Revolución Libertadora», se abrió un proceso de ocultamiento y revisión sobre el origen peronista de las construcciones. Según detalló Malecki, incluso se modificaron rasgos formales de los edificios —como la fachada clasicista del Pabellón Argentina, proyectada inicialmente por el arquitecto Jorge Sabaté con un perfil menos monumental— en una serie de operaciones donde la memoria y el olvido se disputaron los espacios físicos.
A pesar de los cambios de régimen, la necesidad de una infraestructura centralizada sobrevivió gracias a figuras clave como el urbanista italiano Ernesto Lapadula. Autor del primer plan regulador de la ciudad entre 1954 y 1958, Lapadula actuó como un nexo estratégico entre la Nación, la provincia y la universidad para garantizar que el predio quedara definitivamente en manos de la casa de altos estudios, consolidándose como un factor clave para la expansión y descongestión urbana hacia el sur cordobés.
Lejos de funcionar como una burbuja aislada, la Ciudad Universitaria se convirtió rápidamente en un epicentro ineludible de la vida pública en Córdoba. Desde los primeros enfrentamientos del Cordobazo en sus inmediaciones hasta su consolidación como un polo de expresiones artísticas, musicales y contraculturales durante los años sesenta y setenta, el campus redefinió los circuitos culturales de la provincia.
Hoy, con una extensión original que rondaba las 120 hectáreas y un modelo de campus abierto que destaca por sus bajos índices de delincuencia en comparación con el resto de la ciudad, la Ciudad Universitaria sigue siendo el gran bastión simbólico de la identidad cordobesa. El libro Estratos del Tiempo puede encontrarse en el Centro Cultural de la UNC, el Pabellón Argentina y librerías del centro.
