Con cambios en la forma de conducir, es posible disminuir el gasto de nafta o diésel hasta un 20% mensual, según especialistas. La presión de los neumáticos, el uso de marchas y el aire acondicionado inciden en el rendimiento.
Llenar el tanque se convirtió en un gasto relevante para quienes utilizan el auto a diario. Los traslados al trabajo, las compras y los trámites habituales acumulan kilómetros a lo largo del mes, y el combustible ocupa una porción creciente del presupuesto de los automovilistas.
Si bien el consumo depende del modelo, el motor y las condiciones de circulación, existen hábitos que permiten aprovechar mejor cada litro de nafta. En la ciudad, donde los semáforos, las detenciones frecuentes y las congestiones obligan a modificar constantemente la velocidad, la forma de conducir tiene un papel central.
Sin necesidad de cambiar de vehículo ni realizar grandes inversiones, algunas medidas mejoran la eficiencia y reducen el combustible utilizado en los desplazamientos cotidianos.
A continuación, cinco claves simples que marcan la diferencia en el día a día.
1. Manejo progresivo: acelerar y frenar con suavidad
El mayor consumo de nafta o diésel ocurre cuando el motor debe romper la inercia para mover el auto desde cero.
- El hábito: salir de los semáforos de forma gradual, sin pisar el acelerador a fondo. Acelerar bruscamente no genera beneficios si se debe frenar en la siguiente esquina.
- El truco: mantener distancia con el vehículo de adelante para anticipar las frenadas. Si se observa un semáforo en rojo a lo lejos, soltar el acelerador antes y dejar que el auto avance por inercia; esto corta la inyección de combustible.
2. Uso correcto de las marchas
Manejar «enroscado» o pasar las marchas a destiempo es una de las principales causas de sobreconsumo.
- En autos nafteros: realizar los cambios entre las 2.000 y 2.500 RPM.
- En autos diésel: pasar de marcha entre las 1.500 y 2.000 RPM.
- Manejar en marchas altas (4ª o 5ª) a velocidades constantes sin forzar el motor reduce significativamente las revoluciones y el gasto.
3. Controlar la presión de los neumáticos (mínimo una vez al mes)
Rodar con las cubiertas desinfladas genera mayor resistencia contra el asfalto, lo que obliga al motor a hacer un esfuerzo extra.
- El impacto: un neumático con solo un 20% menos de presión de la recomendada puede aumentar el consumo de combustible hasta un 4% y acelerar el desgaste de la cubierta.
- Recomendación: verificar la presión en frío según los valores que indica el manual del vehículo o la etiqueta en el marco de la puerta del conductor.
4. Evitar el ralentí prolongado (motor encendido sin avanzar)
Estar con el auto en marcha sin moverse consume entre 0,5 y 1 litro de combustible por hora, además de generar desgaste innecesario en el motor.
- Si se va a detener a esperar a alguien o se queda atrapado en un corte de tránsito prolongado por más de un minuto, apagar el motor.
- Tampoco es necesario «calentar» el auto en marcha durante varios minutos antes de salir: los motores modernos solo necesitan unos segundos para lubricarse; lo ideal es comenzar a marchar despacio.
5. Uso inteligente del aire acondicionado y las ventanillas
El compresor del aire acondicionado se alimenta directamente del motor y puede sumar entre un 10% y un 15% extra de consumo.
- En ciudad: a velocidades bajas (menos de 60 km/h), conviene circular con las ventanillas bajas para ventilar el habitáculo.
- En avenidas o ruta: superando los 70 km/h, bajarlas genera turbulencia y resistencia aerodinámica que frena el auto. En ese caso, es más eficiente cerrar todo y encender el aire acondicionado a una temperatura moderada (alrededor de 24 °C).
Tip extra: limpiar el baúl. Cargar con peso innecesario (herramientas que no se usan, objetos guardados «por las dudas») suma kilogramos al vehículo que el motor debe arrastrar en cada salida.
