El equipo rosarino se consagró campeón en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero. Ángel Di María marcó dos goles. Al final del partido se registraron empujones entre jugadores y dirigentes, y Juan Sebastián Verón ingresó al campo para increpar al árbitro Darío Herrera.
Rosario Central venció este domingo 3-1 a Estudiantes en la final de la Supercopa, disputada en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero. El partido tuvo como figura a Ángel Di María, autor de dos goles, y terminó con incidentes entre jugadores y dirigentes de ambos equipos.
Estudiantes, dirigido por Alexander Medina, abrió el marcador en los primeros minutos con un gol de Alexis Castro. Rosario Central empató antes del descanso y luego pasó al frente con un doblete de Di María. El segundo tanto de Di María se produjo de penal, una decisión que generó reclamos por parte de los jugadores de Estudiantes.
En el complemento, Rosario Central mantuvo la ventaja. En el último minuto, el arquero de Estudiantes, Muslera, subió al área rival en busca del empate. Tras una jugada posterior, Fernández marcó desde media distancia para el 3-1 definitivo.
Tras el tercer gol, se produjeron empujones entre los jugadores de ambos planteles. Dirigentes ingresaron al campo para separarlos. Los jugadores de Estudiantes reclamaron al árbitro Darío Herrera un penal no sancionado y cuestionaron la falta que derivó en el segundo gol de Di María.
El dirigente de Estudiantes Juan Sebastián Verón ingresó al campo de juego y se dirigió al árbitro Herrera. Según testigos, Verón le dijo: «Toda tuya, ladrón».
