La pianista alemana Margarita Höhenrieder se presentó el miércoles pasado junto a la Orquesta Filarmónica de Córdoba, bajo la dirección de Eugene Tzigane, en un concierto que incluyó la Sinfonía Italiana de Mendelssohn y el Concierto para piano No 4 de Beethoven.
El pasado miércoles, en la ciudad de Córdoba, la pianista alemana Margarita Höhenrieder interpretó el Concierto para piano No 4 de Beethoven junto a la Orquesta Filarmónica de Córdoba, dirigida por Eugene Tzigane. El programa también incluyó la Sinfonía n.º 4 en La mayor, Op. 90, conocida como «Italiana», de Félix Mendelssohn, que abrió la noche.
Según el cronista Carlos Surghi, la conducción de Tzigane en la sinfonía de Mendelssohn fue «por momentos errática y desprovista de un énfasis suficiente». La obra, compuesta por Mendelssohn tras un viaje a Nápoles, busca transmitir un carácter alegre y luminoso, con predominio de cuerdas y vientos en el primer movimiento, el Allegro vivace.
En cuanto a la interpretación de Höhenrieder del Concierto No 4 de Beethoven, Surghi señaló que «arrancó tímidamente» en los primeros compases del Allegro moderato, aunque destacó que «resolvió perfectamente los pasajes de escalas y trinos sostenidos» y que su construcción melódica fue «elegante». No obstante, observó que en los pasajes donde la melodía era más despojada, «se hacía presente la falta de ahondamiento».
Höhenrieder es reconocida en Alemania por sus grabaciones de los cinco conciertos para piano de Beethoven, los conciertos para piano No 1 y No 2 de Chopin, y el Concierto para piano en La menor de Grieg. El concierto tuvo lugar en el marco de un encuentro musical en la ciudad.
