El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, planteó la necesidad de acompañar el cambio de paradigma nacional sin aceptar un modelo que concentre riqueza y debilite el trabajo, según un análisis publicado en Actualidad Cordobesa.
El gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, se refirió al desafío de acompañar el cambio de paradigma nacional sin confundir realismo con obediencia. En un análisis publicado en Actualidad Cordobesa, se sostiene que acompañar ese cambio no puede significar aceptar un modelo que concentra riqueza, debilita al trabajo y deja a las mayorías populares libradas a su propia suerte.
Llaryora advirtió que, sin protección para la clase media, el modelo económico puede generar graves problemas sociales. También defendió la educación, la ciencia, la infraestructura y la capacidad productiva de Córdoba.
El análisis señala que esas definiciones exigen ir un paso más allá: cuestionar el paradigma económico que está provocando exclusión y pérdida de empleo. No alcanza con administrar las consecuencias sociales de un modelo; es necesario discutir sus fundamentos y sus prioridades.
Se indica que la Argentina no puede reducir su proyecto de desarrollo a minería, litio, hidrocarburos y grandes inversiones, si esos sectores no generan trabajo suficiente. El crecimiento económico solo adquiere verdadero sentido cuando se transforma en bienestar, empleo digno, producción nacional y oportunidades para las mayorías.
El texto también sostiene que un país federal no puede aceptar que las decisiones estratégicas se diseñen desde el puerto de Buenos Aires ignorando las realidades regionales. Los gobernadores fueron elegidos para defender las autonomías provinciales, los intereses de sus pueblos y el federalismo consagrado por la Constitución. Su responsabilidad no es convertirse en administradores obedientes de decisiones nacionales que puedan perjudicar a sus comunidades.
Se menciona que Córdoba necesita defender su industria, su campo, sus universidades, sus trabajadores, sus jubilados y sus pequeñas y medianas empresas. Necesita un modelo productivo que articule al Estado, al capital nacional, al trabajo y a las economías regionales. La verdadera modernización no consiste en abandonar a los vulnerables, sino en construir una economía capaz de incluirlos.
Por eso, aceptar el “cambio de paradigma” sin discutir sus costos sociales supone resignarse a administrar una desigualdad cada vez mayor. Los gobernadores deben recuperar una voz federal y construir una agenda común frente a las políticas que afectan a sus provincias. Esa agenda no puede limitarse a reclamos fiscales: debe defender producción, trabajo, educación, salud, ciencia y seguridad social.
El análisis concluye que ha llegado la hora de que provincias y municipios dejen de actuar aisladamente y construyan una alternativa nacional. Un gran frente federal debe reunir a trabajadores, jubilados, empresarios nacionales, universidades, organizaciones sociales, municipios y provincias afectadas. No se trata solamente de oponerse a Milei, sino de defender otro proyecto de país frente al modelo que impulsan Trump y Milei para la Argentina.
Un país federal, productivo, soberano e inclusivo exige unidad, coraje y una decisión política: no aceptar que el futuro de las mayorías sea el precio de ningún cambio de paradigma.
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