El compositor estadounidense Morton Feldman estableció un vínculo entre la música y la pintura, particularmente con el expresionismo abstracto. Un análisis de sus escritos, recopilados en ‘Pensamientos Verticales’, revela su búsqueda por dotar al sonido de una materialidad similar a la de la pintura.
El compositor Morton Feldman (1926-1987) desarrolló una obra en la que la música y la pintura convergieron. En la recopilación de sus escritos titulada Pensamientos Verticales, publicada por Caja Negra en 2012, se exploran las afinidades entre su trabajo y el expresionismo abstracto, la literatura y la filosofía del siglo XX.
Feldman afirmó que la música no tuvo un equivalente a Rembrandt, refiriéndose a la serie de autorretratos del pintor. Según el compositor, la luz en los cuadros de Rembrandt no tiene origen natural ni inventado. Esta observación llevó a Feldman a buscar una materialidad en la música comparable a la de la pintura.
Los escritos de Feldman se sitúan “entre categorías”, una definición que el compositor aplicó a su propia obra, posiblemente influenciado por el contexto de Nueva York en la década de 1950. Feldman buscó adelgazar la diferencia entre la existencia física de la pintura y la música, considerando a la pintura como una metáfora para la música.
En el ensayo “Notas biográficas”, Feldman declaró: “La nueva pintura me hizo desear un mundo sonoro más directo, más inmediato, más físico que cualquier cosa que hubiera existido antes”. Se refirió al expresionismo abstracto como una poética que autorizaba una revisión del arte hacia atrás, construyendo una tradición a partir de sus contemporáneos.
Feldman mencionó a Cézanne como el primer artista que libró al arte de lo literario, y lo vinculó con Piero della Francesca, Mondrian, Rothko y Philip Guston. Consideró que la “experiencia de lo abstracto” no se limita a la no figuración, sino que recorre toda la historia del arte.
El compositor Cornelius Cardew describió la lentitud de la música tardía de Feldman como una “puerta estrecha” a la que el oyente debía acomodarse. Feldman utilizó el tiempo no como principio constructivo, sino como una dimensión que se despliega entre la expectativa y la consumación.
La relación de Feldman con Buenos Aires comenzó en 1969, cuando Alberto Ginastera, director del Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales (CLAEM) del Instituto Di Tella, le informó sobre la interpretación de su obra De Kooning en un festival. En noviembre de 1970, Feldman visitó Buenos Aires para asistir a un concierto con piezas suyas.
La edición Pensamientos verticales es la primera traducción completa al castellano de los escritos reunidos de Feldman, basada en Give My Regards to Eighth Street, editada por B. H. Friedman. Incluye artículos como “Triadic Memories” y “El futuro de la música local”, además de un epílogo del poeta Frank O’Hara. Los escritos abarcan desde artículos precisos hasta entrevistas y conferencias de carácter oral.
