El investigador del CONICET y docente de la UNC brindó una entrevista en el marco de la movilización por la educación pública, destacando el rol territorial de la universidad y los desafíos del financiamiento.
En una jornada de movilización en defensa de la educación pública, el doctor Marcelo García, investigador del CONICET y docente de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (FCEFyN) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), ofreció una entrevista a Ahora Noticias desde una escuela municipal de Córdoba. Allí desarrolla el proyecto de ciencia ciudadana «Matteo».
García reivindicó el rol de la universidad en el territorio y advirtió sobre la complejidad del financiamiento actual. «Nuestra aula mide más de 4.400 km de extensión porque trabajamos en aulas que van desde Jujuy hasta Tierra del Fuego», afirmó, destacando la capilaridad del sistema científico nacional.
Actualmente, el investigador articula con la Secretaría de Educación municipal para acercar la ciencia a los niños. «Los tengo engañados a los chicos porque ellos creen que yo vengo a enseñar y en realidad vengo a aprender», confesó. Explicó que conceptos complejos, como los procesos caóticos y el clima, pueden explicarse con una «pista de bolitas», analogía que luego traslada a sus materias de grado y posgrado.
Consultado sobre el clima en las aulas ante el ajuste presupuestario, García detalló que dedica los primeros minutos de cada clase a informar a sus alumnos sobre la situación salarial y de infraestructura. «El profe que me acompaña es un profe simple que gana 250.000 pesos por mes. Los chicos empatizan con ese doctor que se formó hace poco», señaló.
A pesar de la falta de fondos, el docente destacó la resiliencia del sistema: «La universidad no puede detenerse. Salimos a buscar fondos, salimos a hacer extensión, salimos a hacer servicios. Estamos tratando de esforzarnos el doble para lograr este tipo de financiamiento».
Con la voz quebrada por la emoción, García reflexionó sobre lo que significa formar profesionales en el país. «Para que un doctor empiece a dirigir estudiantes hicieron falta 15 años. La educación es lo único que nos está haciendo pensar a largo plazo en estos momentos», sostuvo.
También recordó historias de superación que circularon por Canal 10, como la de una estudiante que vendía budines para cursar y hoy trabaja en ingeniería hídrica, o la de una niña de una escuela rural que corrió más de 3 kilómetros para asistir a una clase del proyecto Matteo.
Finalmente, el investigador dejó un mensaje de cara a la marcha y el futuro: «Marchar hoy es defender la posibilidad de que un chico de 8 o 9 años ya se pueda acercar a la universidad. Tenemos que pavimentarles el camino para que lleguen».
