Augusto Della Schiava, conocido como Augusto Malamadre, estrenó “Luna Roja”, el primer largometraje independiente de terror y ciencia ficción generado íntegramente mediante inteligencia artificial. Con 58 minutos de duración, la película ya está disponible en YouTube y su creador busca proyectarla en salas físicas de Córdoba.
Augusto Della Schiava, conocido artísticamente como Augusto Malamadre, estrenó “Luna Roja”, el primer largometraje independiente de terror y ciencia ficción generado íntegramente mediante Inteligencia Artificial. Con una duración de 58 minutos, el film no es una prueba de concepto ni un experimento visual, sino una obra cinematográfica completa y pública que desafía los estándares de producción de la industria actual.
Escrita, dirigida, producida y postproducida por el artista audiovisual y diseñador multimedia cordobés, la película empuja los límites tecnológicos combinando herramientas de IA generativa fotorrealista con técnicas avanzadas de VFX y corrección de color. En una entrevista exclusiva, el diseñador gráfico detalla que se trata de la primera película en el mundo realizada íntegramente con inteligencia artificial bajo un estilo hiperrealista.
Augusto actuó como un «hombre orquesta», encargándose del guion, el diseño, la edición y los efectos especiales durante un año, con jornadas de hasta 15 horas diarias de trabajo. La trama se sitúa en un futuro dominado por el «Imperio Argentum», donde la capital galáctica es Córdoba. Un detalle destacado es el uso de doblaje con modismos locales, alejándose de las voces robóticas estándar de la IA.
La protagonista del film es Ana Bianco, una modelo virtual creada por el propio autor que sirve como soporte narrativo de la historia. Según la investigación del autor, aunque existen cortometrajes y una película previa de estilo animado (tipo Pixar), «Luna Roja» es la primera a nivel global en apostar por el realismo visual mediante IA.
La película ya se encuentra disponible de forma gratuita en YouTube (en el canal de Ana Bianco), mientras su creador busca espacios en cine clubes y salas físicas para proyectar esta pieza que ya es orgullo de la industria audiovisual cordobesa.
