Una investigación judicial en Milán destapó una presunta red de prostitución de lujo que operaba bajo la fachada de una empresa de eventos. Entre sus clientes habituales se mencionan futbolistas de clubes como Inter y Milan, según informes de prensa.
Una investigación judicial en Milán, Italia, ha puesto al descubierto una presunta red de prostitución VIP que habría funcionado durante años en esa ciudad. Según informaciones de medios locales, la organización ofrecía servicios de lujo que incluían cenas-show, acceso a locales nocturnos exclusivos y encuentros en hoteles de alta categoría.
La estructura, con base en las afueras de Milán, operaba bajo la apariencia legal de una empresa dedicada a la organización de eventos. La captación de clientes se realizaba principalmente a través de una cuenta de Instagram, la cual era seguida por numerosos jugadores del fútbol italiano. Además de los servicios en la ciudad, la red organizaba viajes a destinos turísticos premium.
Las autoridades han ordenado medidas cautelares, como el arresto domiciliario, para varias personas acusadas de utilizar la sociedad para encubrir actividades ilícitas. El expediente judicial señala que entre los clientes se encontraban figuras de alto perfil del mundo del fútbol, empresarios y celebridades.
Un aspecto relevante de la investigación indica que las operaciones continuaron incluso durante las restricciones por la pandemia de COVID-19. En un control policial en 2021, se identificó a un grupo de personas en la sede de la empresa violando las normas sanitarias vigentes.
Los investigadores también han documentado el consumo de óxido nitroso, conocido como «gas de la risa», en las fiestas organizadas. Esta sustancia es de interés porque no suele detectarse en los controles antidopaje convencionales.
El caso judicial también recoge testimonios de situaciones personales complejas, como el de una mujer que declaró haber quedado embarazada tras un encuentro con un futbolista, cuya identidad no ha sido revelada oficialmente. En cuanto al aspecto económico, se estima que los organizadores retenían un porcentaje significativo de los pagos realizados por los clientes.
