La Policía de Córdoba realizó procedimientos simultáneos en la ciudad Capital, secuestrando dispositivos electrónicos y armas blancas, en el marco de una investigación por amenazas de violencia en un establecimiento educativo.
Efectivos de la Dirección General de Investigaciones de la Policía de Córdoba (DGIC) llevaron a cabo una serie de allanamientos simultáneos en distintos domicilios de la ciudad Capital. Los procedimientos se enmarcan en una investigación penal por amenazas calificadas, iniciada tras una denuncia por un mensaje que circulaba en un grupo de WhatsApp de jóvenes, en el que se hacía referencia a un posible hecho de violencia armada en una escuela.
El ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, explicó que la investigación es de la fiscalía penal juvenil y partió de un hecho puntual que estaba siendo analizado. El operativo, realizado desde primeras horas con intervención judicial, permitió el secuestro de elementos clave para la causa. «Procedimos a identificar a un menor de 13 años, investigado en el hecho, quien integraba un grupo de WhatsApp donde se hablaba de ataques en escuelas», indicó el funcionario.
Ante la gravedad del contenido, se activaron los protocolos de actuación vigentes y tomó intervención la Fiscalía de Instrucción en turno, que dispuso medidas urgentes para preservar la seguridad pública. Con las órdenes judiciales correspondientes, personal de la DGIC, junto a grupos tácticos y unidades especiales, concretó los allanamientos.
Como resultado, se logró el secuestro de dispositivos electrónicos y otros elementos que serán analizados por las áreas de cibercrimen y pericias de la Policía. También se incautaron armas blancas y manuscritos que serán incorporados al expediente.
El ministro Quinteros destacó la importancia del trabajo articulado entre el Ministerio de Seguridad, el Poder Judicial y el Ministerio de Educación para abordar este tipo de situaciones. «Lo que se está investigando es un hecho concreto y, a partir del secuestro del teléfono de un menor, se pudo avanzar en el análisis de la información con autorización judicial», señaló.
Asimismo, advirtió sobre la circulación de este tipo de contenidos en entornos digitales: «Habitualmente estos mensajes se difunden en grupos de WhatsApp, donde se empiezan a viralizar y a captar a adolescentes». Agregó que hay que diferenciar a quienes creen que están haciendo una travesura de situaciones más complejas, pero que en todos los casos se trata de hechos delictivos con consecuencias.
La investigación continúa en curso y no se descartan nuevas medidas en las próximas horas. En paralelo, el ministro informó que se realizó otro procedimiento en el interior provincial, donde se secuestró un arma tras la detección de un video en el que un menor la manipulaba y hacía referencia a situaciones similares.
Finalmente, reiteró la importancia del rol de las familias y la comunidad educativa en la detección temprana: «El primer núcleo que puede advertir estos comportamientos es el familiar. Por eso es clave la atención y el acompañamiento».
