El incremento, autorizado por el municipio, comenzó a regir el pasado sábado. Mientras las autoridades justifican la medida por la suba de costos, muchos choferes temen que afecte aún más la demanda del servicio.
Desde el pasado sábado, las tarifas de taxis y remises en la ciudad de Córdoba registran un aumento del 25%. La medida, autorizada por el municipio, modifica los valores de la bajada de bandera y la ficha. En el horario diurno, la bajada de bandera para taxis se ubica en $1900 y la ficha en $150 por cada 110 metros. En el nocturno, estos valores ascienden a $2200 y $175, respectivamente. Los remises tienen valores similares, con fichas ligeramente menores.
Desde la Municipalidad de Córdoba señalaron que el incremento aplicado se sitúa por debajo de la suba de costos que enfrentan los prestadores, la cual supera el 30% desde la última actualización en junio de 2025. El titular de los permisionarios, Jorge Montes, confirmó el pedido de actualización, argumentando que los aumentos trasladan el incremento en gastos operativos, el precio del GNC y las pólizas de seguro.
Sin embargo, la medida no es bien recibida por una parte significativa de los trabajadores del volante. En conversaciones con medios locales, varios choferes expresaron su desacuerdo, argumentando que el aumento podría disminuir aún más la cantidad de viajes en un contexto donde la demanda ya es escasa. «Los clientes no tienen poder adquisitivo para soportar otro aumento», fue una de las críticas recurrentes. También señalaron que el pedido fue realizado por el gremio sin consultar suficientemente a los trabajadores.
En una parada de alta rotación en plaza Rivadavia, barrio Alta Córdoba, el clima entre los taxistas era de notable disconformidad. Uno de ellos, que prefirió no dar su nombre, comentó: «No sirve el aumento, pero ya está». Otro trabajador, propietario de un taxi, aclaró: «El pedido ese no lo hicimos nosotros, lo hizo el gremio. Nosotros no pedimos ningún aumento». Ambos mostraron preocupación por la competencia de las aplicaciones de movilidad y la falta de controles sobre ese sector.
La percepción de una crisis en el servicio se vio reforzada por el testimonio del abrepuertas de la parada, quien indicó que, en media hora, apenas habían subido dos pasajeros. «Hay veces que pasa una hora, hora y media que no sube nadie», afirmó, reflejando la difícil situación que atraviesa el sector del taxi tradicional en la ciudad.
