Tras el caso de San Cristóbal, expertos en educación y ciberseguridad debaten sobre la influencia de las ‘true crime communities’ en la naturalización de la violencia.
«Lo importante es que sepamos de qué tratan estas ‘true crime communities'», afirmó a Canal 10 Viviana Postay, magíster en investigación educativa. La reflexión surge a raíz del crimen que afectó a la comunidad de San Cristóbal, en la provincia de Santa Fe, donde un alumno resultó baleado por otro dentro de una escuela pública.
El caso generó la intervención del gobierno provincial de Santa Fe, a cargo de Maximiliano Pullaro, y del Ministerio de Seguridad de la Nación. En la investigación participan equipos interministeriales, el Ministerio Público de la Acusación y la Unidad Antiterrorismo de la Policía Federal.
En las últimas horas, el debate se centró en la planificación del hecho y el rol de las plataformas digitales que, según algunos análisis, pueden naturalizar y estimular este tipo de actos. Para Postay, en estos espacios digitales existe «una glorificación del crimen».
Desde otra perspectiva, Miguel Robles, especialista en seguridad, señaló que existe «una enorme fascinación y morbo, una activación que nos generan ciertos crímenes que nos llevan a un borde de placer». Así, aunque el fenómeno pueda resultar novedoso localmente, se observa la existencia de subculturas digitales basadas en la violencia y su exhibición.
Por su parte, Américo Wills, magíster en ciberseguridad y ciberdelincuencia, indicó que las ‘true crime communities’ son comunes en Estados Unidos desde la década de 1990. Para Wills, un problema crítico ha sido el rápido avance de la tecnología, que ha ampliado el alcance de estas comunidades.
