Los más de veinte días que dura hasta la fecha el conflicto en Irán pueden catalogarse como un golpe a la economía global. Sin embargo, de esta situación han salido también ganadores, entre los que destacan las energéticas vinculadas al petróleo, el sector turístico y la defensa.
Las petroleras españolas no tienen exposición al Golfo
El caso de las petroleras resulta evidente, con el crudo rondando los 110 dólares el barril, lo que promete grandes beneficios. El Gobierno reconoció el pasado martes que la gasolina se habia encarecido un 16%, y el diésel un 28% desde el comienzo de la guerra. Para combatir las alzas, Moncloa ha puesto en marcha un plan de acción para paliar los efectos del conflicto, que incluye como medida concreta la reducción hasta el 10% del IVA de la gasolina y el gasóleo, además de la luz y el gas.
Sin embargo, el economista Javier Santacruz destaca que dichos márgenes «tienen los días contados». «Venden gasolina y gas comprados hace tres meses con los precios actuales, pero cuando tengan que reponer inventario, tendrán que enfrentarse a los nuevos costes», destaca.
Una de las grandes ventajas de las compañías españolas, frente a gigantes como Saudi Aramco, es su baja exposición al Golfo, por lo que sus activos no han quedado congelados con Ormuz. Así, Repsol no prevé sufrir disrupciones en sus operaciones a causa del bloqueo del estrecho, pues sostienen que no tienen exposición a la zona del Golfo Pérsico. Hace diez días, su consejero delegado, Josu Jon Imaz, la definió como una empresa completamente «atlántica». Por otro lado, Moeve asegura que «no se ve especialmente afectada» por la situación, con sus fuentes de suministro «en otros puntos geográficos». Pero ya no solo es el petróleo, sino también el combustible.
Europa se rearma con una lluvia de millones
El sector de la defensa aspira a ser de los más beneficiados por la coyuntura. Esta situación, sin embargo, no es nueva, pues desde la guerra de Ucrania el sector ha ido ganando preponderancia en el Viejo Continente. Santacruz explica que el sector estaba «aletargado», hasta que los Estados han empezado a inyectar «miles de millones en nuevos contratos», por lo que la industria necesitará primero asimilar los costes, aunque sus márgenes incrementarán.
Desde las instituciones se impulsa desde hace tiempo este cambio. La Unión Europea, a través del ‘Plan ReArmar Europa’, presentado hace un año, ha dotado al sector de una financiación de 800.000 millones de euros procedente de los Veintisiete. A finales de febrero, Defensa dio a conocer que la facturación de 2024 de las empresas del sector ascendió hasta los 10.000 millones de euros, un 17,1% más que el año anterior.
Fernando Fernández, consejero delegado de Escribano (EM&E Group), reconoce que uno de sus mayores destinos de exportación es Oriente Medio. «Se nos exige que cosas que se estaban entregando en unos tiempos se tengan a día de hoy, porque es cuando se tiene la necesidad». En este contexto, compañías como Indra, Oesía o Sapa apuntan a ser de las mayores beneficiadas, con la guerra acelerando aún más su operativa.
Dentro de la defensa, los drones cobran especial relevancia. Manuel Pinto, analista de XTB, pone de manifiesto que «los conflictos recientes han demostrado que pueden ser una herramienta relativamente barata, pero muy efectiva en el campo de batalla». Son pequeños, difíciles de detectar y capaces de ser controlados desde la distancia, por lo que Pinto señala que «la inversión en tecnologías capaces de desplegarlos o neutralizarlos» se está potenciando. Así, una fuente del sector señala a empresas como UAV Navigation y Destinus, especialistas en el sector, como posibles beneficiadas por esta coyuntura.
Por otro lado, compañías españolas como TRC, que desarrollan sistemas antidron en colaboración con el ejército, afirman que no han notado aumentos significativos en los contratos. «Nuestra colaboración con Defensa desde hace años conlleva un abastecimiento periódico. La coyuntura internacional no les pilla desprevenidos», destacaron.
El turismo se ralentiza, pero España emerge como destino refugio
Pese a que la incertidumbre internacional y la subida de los combustibles es un problema para las aerolíneas, Santacruz apunta que la coyuntura turística puede ser beneficiosa para España, posicionándose como favorita para absorber los flujos que dejen urbes como Dubái o Doha, «que estaban empezando a competir con Europa en temporada baja».
No obstante, el turismo nacional no será el que sume apoyos. Los viajes en Semana Santa apuntan a una contracción de la demanda. Los españoles gastarán 450 euros de media en reservas de viajes, un 10,3% menos que en 2025, por la incertidumbre geopolítica, según Webloyalty.
Pablo Díaz, investigador de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), afirma que «algunos microdestinos» en España pueden estar en el foco. Se trata de las zonas costeras, vinculadas al lujo, que pueden ser el objetivo ideal para el colectivo de nómadas digitales y jóvenes emprendedores, antes basados en Dubái o Doha, que busquen entornos con buen clima y oportunidades como la Costa Brava para establecerse.
Tal y como ya informó EL PERIÓDICO, la plataforma de alquileres de media y larga estancia Spotahome, Barcelona se ha perfilado como el principal destino para los alquileres de corta duración, con un incremento vertiginoso en consultas del 479% en apenas dos días, según los datos de la plataforma.
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