El Gran Teatro de Córdoba subirá el telón este viernes y domingo 13 y 15 de marzo para asistir a una de las óperas más impresionantes de la historia, Macbeth, la obra de Verdi basada en el clásico de William Shakespeare. La presidenta del IMAE, Isabel Albás, junto a miembros del equipo técnico, de la orquesta, del Coro de Ópera de Córdoba, así como la soprano y el barítono que protagonizan el montaje, han presentado hoy la producción, para la que las localidades están ya prácticamente agotadas.
El director de la Orquesta de Córdoba, Salvador Vázquez, ha explicado que la versión que se presenta es la segunda de Verdi, que elimina el aria de la muerte, que venía a humanizar a un personaje que «es un asesino y que no debe ser humanizado». También ha explicado que la ópera parte del concepto de que Macbeth y Lady Macbeth, un matrimonio sin hijos, «son un mismo personaje» que reatroalimenta la ambición y la culpa. También ha indicado que, como toda ópera, habla de temas que siguen teniendo vigencia, en este caso, «estamos ante la primera ópera de Verdi que no habla de amor sino de brujas, fantasmas y psicoanálisis» y que además presenta al coro como «símbolo del pueblo exiliado de su patria, Escocia, con un canto de lamento a la pérdida de la patria que recuerda a situaciones actuales».
La propuesta, coproducida por el IMAE y el Teatro Villamarta de Jerez, iba a contar con la dirección escénica de José Luis Castro, que falleció el año pasado, lo que ha hecho que el montaje, dirigido por Carmen Guerra, que durante años fue su mano derecha, vaya a servir como homenaje a su figura. Así lo ha expresado la propia Carmen Guerra, quien ha recordado la pasión y la generosidad que siempre puso Castro, quien desde su estreno en 2009, fue afinando en la dramaturgia y profundidad de los personajes hasta conseguir un resultado que se ha convertido en su legado y en guía para quienes han afrontado la producción sin él. «Mi labor ha sido recuperar fielmente su puesta en escena», ha señalado Guerra.
Según Salvador Vázquez, el coro, en este caso, el Coro Ópera de Córdoba, representa «al tercer protagonista de la historia, porque además de dar voz a las brujas articulan la acción y prenden la chispa del argumento, con momentos absolutamente estelares». No obstante, la ópera acaba con «final feliz para el pueblo exiliado y desterrado en una culminación que revela cómo la ambición personal siempre se convierte en desgracia ajena».
El director de escena y vestuario, Jesús Ruiz, ha destacado que «Macbeth es un totem colosal para cualquier amante del teatro, un drama formidable que habla de cómo la ambición acaba engullendo y de la huida hacia la aniquilación que emprenden Macbeth y lady Macbeth». En ese sentido, ha apuntado el «sentido profundamente nihilista de la obra, en la que el hombre es un ser que grita y al que no le importa nada».
Elementos de la escenografía
Para mostrar ese nihilismo extremo, Castro trabajó cuatro elementos aéreos e incorpóreos, ha detallado, como son «paredes altas y negras que se mueven constantemente para mostrar el desasosiego de Macbeth, con espías que acechan», restos de la batalla a través de fuegos y cielos humeantes; foresta, con «árboles que lo cubren y que acentúan esa sensación de movimiento» y apariciones. Ruiz ha subrayado que «en la obra no hay ningún maniqueísmo señalando a la mujer como responsable de los desmanes, ya que muestra a uno de los matrimonios mejor avenidos y más sanos, un auténtico equipo malvado que acaba destruido por la ambición».
Iluminación contundente y austera
El encargado de iluminar la escena ha sido David Bernés, un mago de la luz según los entendidos, quien ha definido la propuesta como «contundente y dura», en la que la acción se desarrolla «en territorios lúgubres, oscuros que van de la mano con los personajes avariciosos, codicia, afán de poder». En términos lumínicos, «esto se consigue con luz austera, sin artificios y un código subjetivo que muestre la oscuridad y enajenación de los personajes».
Papel estelar del Coro de Ópera de Córdoba
En nombre del Coro de Ópera de Córdoba (que cumple 40 años en 2026), del que todos han destacado no solo su papel en la obra sino la profesionalidad de sus componentes, Alejandro Muñoz ha explicado que su función no es solo «un papel discursivo en relación con los personajes sino que tiene un papel estructural porque ayuda a articular las escenas, lo que acentúa la complejidad del trabajo». En su protagonismo han incidido no solo Salvador Vázquez sino Jesús Ruiz, que ha destacado la multitud de cambios de vesturario y de personajes que realizan
Javier Franco y Carmen Solís: Macbeth y Lady Macbeth
Javier Franco es el barítono que encarna a Macbeth en esta ópera y según ha indicado, «aunque el personaje aparece como alguien noble que acaba de ganar una batalla, se dejará llevar por algo que lleva dentro y que se acentúa cuando escucha a las brujas y a su mujer hasta que la ambición lo consume y lo lleva al estado nihilista absoluto».
Carmen Solís, que debuta con Macbeth en Córdoba, dará vida a lady Mabeth en la piel de una mujer malvada, ambiciosa y con la cabeza fría. «Este personaje es un punto y aparte en mi carrera a nivel escénico y vocal porque lady Macbeth encarna el espíritu de la antiheroína verdiana que tiene todo tipo de saltos vocales en la partitura, cambios salvajes que hacen que enfrentarte al papel te haga pensar si puedes interpretar al personaje». En su opinión, «Verdi compuso un libreto lleno de complejidad que nos puso fácil entender al personaje aunque sea difícil interpretarlo».
