El batacazo de Ilia Malinin: el ‘Dios del Cuádruple’ que se hizo mortal

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Se echó a llorar nada más terminar su canción. Al ‘Dios del Cuádruple’ le salió todo mal en la pista de hielo de Milán. Se hizo mortal el que estaba predestinado a ser el más grande de todos los tiempos y tuvo que conformarse con un octavo puesto. Fue quizá el peor programa de su vida, su peor pesadilla en el momento en el que tenía a todos con los ojos puestos sobre él. Con ello, y el magnífico programa que culminó Mikhail Shaidorov, el patinador kazajo se llevó el oro en una final eléctrica y completamente impredecible.

Quizá le pudo la presión, las expectativas, todo lo que se había dicho de él o quizá simplemente no pudo controlar los nervios. Tuvo que abortar su cuádruple axel y convertirlo en uno simple. Tan solo una vuelta y media y una caída en el segundo intento. Nadie se lo explicaba. El pabellón quedó en un silencio sepulcral que tan solo rompieron algunos gritos de asombro ante su fracaso. Terminó 38 puntos por debajo de lo esperado en la técnica y obtuvo GOEs negativos que le relegaron al último de los diplomas olímpicos.

Errores de los favoritos

Presentaba siete cuádruples en el programa, pero apenas consiguió aterrizar uno de ellos. Terminó puntuando por un cuádruple flip, un simple axel, un cuádruple lutz, un doble loop, cuádruple lutz y un mortal hacia atrás con el que, lejos de puntuar, expresó toda la rabia que contenía dentro. Sin embargo, el kazajo Mikhail Shaidorov aseguró su medalla olímpica al meter cinco cuádruples que le valieron la estratosférica marca de 291.58 puntos con un programa eléctrico, potente y muy exigente que dejó al pabellón boquiabierto y que tras los errores de los favoritos le consagró como el nuevo campeón olímpico.

Tras él, la plata fue para el subcampeón olímpico de Pekín, el patinador japonés Yuma Kagiyama, que revalidó el podio en Milán tras resbalar en un salto cuádruple inicial, pero mejorando y recuperando la confianza a medida que avanzaba el programa con una magnífica combinación de triple flip y triple loop así como un triple axel y un cuádruple toe loop que no aterrizó del todo bien. El bronce fue para Shun Sato también de Japón sorprendido tras verse fuera del podio y recuperando el escalón con el resbalón de Malinin.

El drama de Malinin

Tras ser excluido del equipo estadounidense para la cita de Pekín 2022, en Milán-Cortina quería resarcirse. Pero no pudo. Ilia Malinin, doble campeón del mundo en 2024 y 2025, cedió a la presión este viernes en las finales de patinaje libre masculino en el día que se esperaba que se convirtiera en el primer patinador en clavar un cuádruple axel en la competición olímpica desafiando todos los límites. 

El pabellón de Milán contuvo el aire cuando Malinin aceleró el último cruce antes del despegue. Era uno de sus primeros saltos y la entrada, que ya no fue limpia, marcó el impulso vertical que no fue ni tan alto ni tan fuerte como debía haber sido. El giro desbravado le obligó a dejarlo en una vuelta simple. Al caer, el pequeño chasquido de la cuchilla mordiendo el hielo se pudo oír casi perfecto entre el asombro de los asistentes.

El mortal hacia atrás

Días atrás, la consecución de un mortal hacia atrás, una maniobra que estuvo prohibida durante 50 años y que no puntúa, auguraba un paso por el helado escenario de Milán que no iba a dejar a nadie indiferente y a pesar de que ejecutó cinco cuádruples de los siete que tenía previstos y un triple en su segunda serie de saltos, desató la locura en las gradas de la Milano Ice Skating Arena al proclamarse campeón en la prueba por equipos. Entonces, el brillante programa libre estadounidense dejó boquiabierto incluso a Novak Djokovic.

Pero hoy la proeza ya no era suya en exclusiva, pues previamente, a pesar de que hubo varios errores que desestabilizaron al último grupo, el de los mejores patinadores el francés Adam Siao Him Fa, uno de los favoritos, aterrizó uno también. Sin embargo, una caída en el primer elemento, el cuádruple Lutz, le esfumó las opciones y la moral para seguir peleando por las medallas a pesar de aterrizar con éxito un mortal hacia atrás. De igual manera que a Daniel Grassl, el italiano que patinaba en casa, meter tres cuádruples (Lutz, Loop y Salchow) no le bastó al deslizarse por un rebalón tras un salto mal aterrizado.

A pesar de no conseguirlo este viernes, Malinin, que se retiró nada más conocer su puntuación, ya había conseguido ese salto considerado el santo grial del patinaje anteriormente. El estadounidense de escuela y raíces soviéticas considerado el ‘niño malo’ del patinaje lo efectuó ya en el 2022, con apenas 17 años, en el Skate America.

El tropiezo de Malinin demostró que la historia no estaba escrita antes de que se encendieran las luces de la pista de hielo y que la soberbia y chulería con la que mantuvo al mundo entero pendiente de un joven de 21 años fue demasiado pesada para lo que sus espaldas podían sostener.

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