Manuel Pérez, vecino de Adamuz, tras la tragedia ferroviaria: Mi hijo fue de los primeros en llegar y vio el horror

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«Mi hijo fue de los primeros en llegar y vio el horror». Así relata Manuel Pérez, vecino de Adamuz, lo ocurrido la pasada noche tras el accidente entre dos trenes cerca de la localidad. La noticia de la tragedia les llegó a través de un amigo y, según cuenta, su hijo, de 43 años, no dudó en desplazarse inmediatamente hasta la zona.

Llegó apenas media hora después del suceso y solo pudo acceder al lugar donde se encontraba el tren de Iryo, al ser el de más fácil acceso. Allí se encontró con una escena que describe como de “auténtico horror”, mientras ayudaba a las víctimas a salir de los vagones y presenciaba incluso el fallecimiento de algunas personas. Más tarde, se trasladó a la caseta municipal, donde continuó colaborando hasta la una de la madrugada. «Hoy se ha levantado temprano para ir a trabajar. Es camionero», explica su padre.

Mientras tanto, el propio Manuel Pérez estuvo preparando bocadillos en un bar del pueblo, y otros vecinos, como Antonio, aportaron mantas y comida para los afectados. «Todo el pueblo se coordinó a la perfección; a las diez de la noche ya estábamos movilizados y ayudando», aseguran.

También Manuel García y su mujer llegaron poco después del accidente a la zona. Relata que, en esos momentos de “máxima incertidumbre”, únicamente había una patrulla de la Guardia Civil, y que fueron ellos quienes activaron las balizas V16 para señalizar el acceso a los servicios sanitarios y a las personas que se iban acercando. Una vez allí, comenzaron a trasladar en su propio vehículo a varios afectados que ya habían logrado salir de los vagones. «La gente estaba desesperada; había niños que se habían quedado dentro», recuerda.

«Esto le viene grande a todo el mundo»

García rememora también la angustia vivida durante esos trayectos, con pasajeros intentando contactar desesperadamente con sus familiares para saber qué había ocurrido y tranquilizarse. «Esto le viene grande a todo el mundo», concluye.

Por su parte, María, una onubense, vive desde ayer a las ocho de la tarde una auténtica pesadilla. Su mejor amigo viajaba en el tren Alvia con destino Madrid y, más de doce horas después del accidente, «aún no sabemos nada». En cuanto tuvo conocimiento del suceso, se trasladó junto a la familia de su amigo primero a Sevilla, después a Córdoba y finalmente a Adamuz, donde llegaron de madrugada.

«Toda la noche de hospital en hospital»

«Llevamos toda la noche yendo de hospital en hospital», explica mientras da un sorbo a su café. Ahora se dirige de nuevo a Córdoba para realizar pruebas de ADN, con la esperanza de que la situación se aclare y recibir noticias positivas. «No estoy en shock. Estoy asustada», confiesa.

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