La actividad física, una aliada en la lucha contra el cáncer

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La relación entre deporte y salud es uno de los grandes consensos en el ámbito médico y científico. Más allá de la prevención, la actividad física se ha consolidado como una herramienta capaz de mejorar la calidad de vida de las personas con cáncer, servir de apoyo durante el tratamiento y favorecer la recuperación física y emocional.

Esta visión, compartida por instituciones, profesionales y pacientes, fue el eje central de la mesa redonda “La actividad física, una aliada en la lucha contra el cáncer”, celebrada en el marco del I Foro de Deporte y Salud, impulsado por Diario Sport y Prensa Ibérica. En el encuentro, moderado por el periodista Denís Iglesias, participaron Fernando Granell, director del área de oncología de Bristol Myers Squibb, Ángel Carrasco, coordinador de la Unidad de Ejercicio Espacio Activo de la Asociación Española contra el Cáncer, y Virginia Torrecilla, excapitana de la Selección Femenina de fútbol.

Fernando Granell, director del área de oncología de Bristol Myers Squibb, Virginia Torrecilla, excapitana de la Selección Femenina de fútbol y Ángel Carrasco, coordinador de la Unidad de Ejercicio Espacio Activo de la Asociación Española contra el Cáncer / Alba Pacheco

Deporte: bienestar físico y emocional

La mesa puso el foco en cómo el movimiento y el ejercicio pueden marcar la diferencia en el día a día de las personas con cáncer, un mensaje respaldado tanto por la evidencia científica como por la experiencia de quienes, como Virginia Torrecilla, han vivido la enfermedad en primera persona.

La exfutbolista mallorquina, que superó un tumor cerebral diagnosticado en 2020, relató cómo el deporte se convirtió en un apoyo clave durante su enfermedad, no solo desde el punto de vista físico, sino también psicológico. “Cuando enfermé no podía tocar el balón, pero salir a correr al campo era mi vía de escape, lo que me daba fuerza y ayudaba a dejar atrás los problemas. Estuve un año en tratamiento y entrené hasta que no me pude levantar. Para mí el deporte fue fundamental”, relató durante su intervención.

Nadie se arrepiente de ser valiente. La vida nos da muchos golpes, pero siempre vale la pena llegar hasta el final y luchar con fuerza

Virginia Torrecilla

— Futbolista y paciente oncológica

A partir de esta vivencia personal, Fernando Granell subrayó que “la aparición de la enfermedad afecta a todas las dimensiones de la vida de una persona, no solo a la salud física, sino también al bienestar emocional y a las relaciones personales. Debemos ayudar a los pacientes a recuperar la esperanza, la confianza y el control de su propia vida, y el deporte puede ser un aliado fundamental en este proceso”. Además, añadió que la actividad física no solo puede ser esa ‘vía de escape’ que ayuda al paciente a sentirse mejor, sino que contribuye a la prevención de determinados tipos de cáncer -como el de mama, colon o estómago-, mejora la tolerancia a los tratamientos, potencia su efectividad y se asocia a una reducción significativa – en torno al 20%- de la mortalidad.

La actividad física se consolida como un elemento clave para afrontar la enfermedad desde una perspectiva física y emocional

Fernando Granell

— Director del área de oncología de Bristol Myers Squibb

Programas adaptados e individualizados

Desde la Asociación Española, a través de su Unidad de Ejercicio y Espacio Activo, ofrecen acompañamiento, orientación y programas adaptados para que los pacientes integren de manera efectiva el deporte en sus vidas, disfrutando de todos sus beneficios.

Como explicó Ángel Carrasco, coordinador de esta unidad, “cuando una persona llega por primera vez lo hace con muchos miedos y dudas. Nuestro mensaje es claro: tienes en el ejercicio físico una herramienta muy poderosa para mejorar tu calidad de vida. Les ayuda a formar parte activa del proceso y a mejorar su autoestima, confianza y bienestar”.

Carrasco destacó que el ejercicio físico se integra dentro de un modelo de atención multidisciplinar e individualizado, según la fase de la enfermedad y el estado físico de cada persona. “Cuando les explicas qué se hace, por qué se hace y cómo se hace, el miedo se transforma en seguridad y confianza”, señaló, celebrando cómo muchos pacientes, incluso aquellos sin hábitos deportivos previos, consiguen adherirse a la actividad física y mantenerla en el tiempo.

Durante el proceso oncológico vemos cómo personas que nunca habían tenido hábitos deportivos se adhieren al ejercicio físico y lo mantienen en el tiempo

Ángel Carrasco

— Coordinador Unidad de Ejercicio Espacio Activo – AECC

Investigación e innovación

La conversación también miró al futuro del tratamiento oncológico, un horizonte marcado por la innovación y por una medicina cada vez más personalizada. Fernando Granell explicó que el desarrollo de terapias como la inmunoterapia, las terapias celulares y nuevas líneas de investigación centradas en la degradación de proteínas están cambiando el abordaje del cáncer. Estas últimas no buscan únicamente inhibir las proteínas implicadas en el desarrollo tumoral, sino destruirlas, abriendo nuevas vías terapéuticas. “El objetivo es poder ofrecer tratamientos cada vez más adaptados a las características de cada paciente, para que puedan vivir más tiempo y con mejor calidad de vida”, señaló. En este contexto, Granell destacó el papel de la investigación clínica dentro de Bristol Myers Squibb, con más de 200 ensayos en marcha en España y más de 4.300 pacientes reclutados, de los cuales más del 80 % se concentran en el área oncohematológica. Además, subrayó la importancia del centro de investigación que la compañía tiene en Sevilla, referente en investigación básica y uno de los más importantes de estas características en Europa.

En consonancia con su compromiso con la investigación y la prevención, Granell repasó también las alianzas que la farmacéutica mantiene con la Asociación Española contra el Cáncer, la Fundación Ricky Rubio y la Asociación de Afectados por Cáncer de Pulmón, entre otras entidades. Estos proyectos buscan promover hábitos de vida saludables desde edades tempranas y contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas que conviven con el cáncer.

Para todos ellos, Virginia Torrecilla lanzó un mensaje: “Nadie se arrepiente de ser valiente. La vida nos da muchos golpes, pero siempre vale la pena llegar hasta el final y luchar con fuerza”. Una lucha que, como se evidenció en la mesa redonda, no se libra en solitario: la innovación, la investigación, el acompañamiento integral y el deporte están al servicio del bienestar físico y emocional del paciente, contribuyendo a construir un modelo asistencial más humano, integral y personalizado.

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