Adamed Laboratorios ha presentado este lunes una nueva forma de administrar Recigarum, uno de los medicamentos que financia el Ministerio de Sanidad para dejar el tabaco. La novedad es que ahora se puede administrar de manera oral. Está indicado en adultos para el tratamiento de la dependencia tabáquica y la reducción de la ansiedad. Su objetivo final es el abandono permanente del consumo de productos nicotínicos.
Este fármaco en solución oral, y esa es la novedad, aporta una nueva forma farmacéutica como alternativa para el tratamiento del tabaquismo, explica el laboratorio. Tiene una duración de 25 días, y debe tomarse según la siguiente pauta: del primer al tercer día de tratamiento, una dosis cada dos horas (seis diarias máximo); del cuarto al doceavo día, una pastilla cada 2,5 horas (5 diarias máximo); del 13º al 16º día, una cada tres horas (máximo de 4); del 17 al 20º día, una cápsula cada cinco horas (3 dosis diarias máximo) y del 21º al 25º día, media dosis al día (hasta dos dosis máximo).
Fracaso de tratamiento
Además, explica el laboratorio, se debe dejar de fumar por completo el 5º día, y, en caso de recaída o fracaso de tratamiento, éste debe interrumpirse y podrá reanudarse tras 2 o 3 meses. El medicamento se presenta en único envase multidosis, que es suficiente para el tratamiento completo de 25 días, donde el contenido de la solución es de 22 ml, que corresponde a un mínimo de 100 dosis (presiones).
Este fármaco se trata de una solución oral que viene presentada en una bomba dosificadora, donde cada dosis (accionamiento de la bomba) suministra 0,19 ml de solución, que contiene 1,5 mg del principio activo; es decir, lo equivalente a un comprimido homólogo, señala la compañía.
Líquido incoloro
La solución oral, que es la novedad en este fármaco para dejar de fumar, es un líquido incoloro a amarillo, transparente, y con sabor a menta. El medicamento puede administrarse con y sin agua o líquido. «La disponibilidad de este medicamento representa una innovación relevante en el tratamiento farmacológico del tabaquismo, ya que amplía las posibilidades de administración más allá de los comprimidos tradicionales. Esta formulación puede mejorar la adherencia en determinados perfiles de pacientes», comenta el doctor Carlos A. Jiménez-Ruiz, especialista en Neumología y experto en tabaquismo.
El medicamento está financiado por el Sistema Nacional de Salud (SNS) para determinadas indicaciones y condiciones, especifica el laboratorio: «El impacto de los fármacos depende de que estos estén financiados y accesibles a todos los fumadores. La evidencia demuestra que la financiación incrementa de manera significativa los intentos de abandono, la abstinencia mantenida y reduce las desigualdades sociales en salud», señala el doctor Raúl de Simón, coordinador del grupo de trabajo de Tabaquismo en SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria) y especialista en Medicina Familiar y Comunitaria.
«Las condiciones de financiación para los fármacos de cesación tabáquica fijadas por el Ministerio de Sanidad son excesivamente restrictivas, excluyendo a la mayoría de los fumadores. Y sus criterios no están consensuados con los profesionales sanitarios ni están basados en argumentos científicos validados. Garantizar el acceso universal a fármacos para dejar de fumar es una intervención coste-efectiva, alineada con las recomendaciones de la OMS y las principales guías clínicas», concluye el médico.
Suscríbete para seguir leyendo
