El último ranking de carreteras con un índice de peligrosidad más alto en Catalunya en el trienio 2022-2024 del RACC vuelve a mostrar cómo la moto y el ciclomotor siguen siendo los desafortunados protagonistas de la siniestralidad en las carreteras catalanas.
El documento analiza más de seis mil kilómetros de carreteras interurbanas, donde se concentra la gran mayoría de la movilidad y la siniestralidad del territorio catalán. El informe muestra la desproporción crítica entre la presencia de la moto y el ciclomotor en el tráfico y su participación en accidentes graves: aunque sólo representan el 3,2% de la movilidad, están involucrados en la mitad de todos los accidentes. Especialmente en los más graves, ya que se encuentran en ocho de cada diez en los que hay muertos o heridos graves.
2.016 accidentes
En 2024 se registraron 2.016 accidentes de moto y ciclomotor, 251 menos que el año anterior, pero 300 más que en 2022. Según el RACC, la tendencia general es ascendente, tal y como muetsra el gráfico, si bien la accidentabilidad se encuentra aún por debajo de los niveles prepandémicos.
ACCIDENTES DE MOTO O CICLOMOTOR
El 50% de los accidentes graves y mortales de moto se concentran en solo el 13% de la longitud de la red analizada (826 km). Concretamente, ocho de los diez tramos con más accidentes se encuentran en la Región Metropolitana de Barcelona. Destaca la C-31 entre El Prat y L’Hospitalet, que encabeza el ranking de peligrosidad, teniendo en cuenta la media anual de accidentes por kilómetro en los que se producen muertos y heridos graves.
Vías con mucho tráfico
En este sentido, siete de los diez tramos más críticos corresponden a vías con gran volumen de tráfico: al trazado de la C-31 se suman los seis kilómetros de la A-2 comprendidos entre el final de las rondas y la autopista AP2; la C-32 entre Esplugues y Sitges; la C-58 entre Barcelona y Cerdanyola; la Ronda Litoral; y la B-30 entre Sant Cugat y Barberà.
TRAMOS CON MÁS ACCIDENTES DE MOTOS
A estos tramos se suman otras carreteras con menor intensidad de tráfico, como son la GI-600 entre oTordera y Blanes; la C-31 entre Cunit y Sant Pere de Ribes, y la misma vía entre Sitges y Sant Pere de Ribes. La mayoría de los tramos más peligrosos para motoristas son recurrentes, puesto que ocho de los diez identificados ya figuraban en el anterior informe del RACC.
Incremento del riesgo
Teniendo en cuenta todos los medios de transporte, los resultados del estudio iRAP indican a nivel general un ligero incremento en el índice de riesgo en el último trienio: entre 2022 y 2024 hubo 613 accidentes graves y mortales en las carreteras catalanas, un 5% más que en el trienio anterior. Las cifras van en línea con el incremento de la movilidad global en la carretera, que ha aumentado un 4,5%.
El informe se realiza hace 24 años y parte de la iniciativa de la organización International Road Assessment Programme (iRAP) que promueve la mejora de la seguridad viaria. Desde el año 2002 se publica el mapa del riesgo de la red viaria de Catalunya siguiendo la metodología de esta organización (antes llamada EuroRAP). El informe cuenta con la participación del RACC, el Servei Català de Trànsit, el Departament de Territori y la Diputació de Barcelona.
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