Aguilar de la Frontera empieza el ano con roscones gigantes y suenos al cielo

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Aguilar de la Frontera volvió a demostrar que la Navidad, cuando se comparte, sabe mejor. La tarde del 2 de enero quedó grabada en la memoria colectiva del municipio como una de esas jornadas en las que el tiempo parece detenerse y todo cobra sentido alrededor de la ilusión, la familia y la cooperación. A los pies de la Torre del Reloj, entre luces, villancicos y sonrisas, el Segundo Gran Roscón de Reyes Solidario se convirtió en algo más que un evento: fue un punto de encuentro intergeneracional, un abrazo colectivo en forma de tradición reinventada.

Bajo el evocador título de ‘La Magia de la Silera’, Aguilar celebró su Navidad mirando a sus raíces y, al mismo tiempo, explorando nuevas formas de vivirla. El Cerro de la Silera, con su carga histórica y simbólica, se transformó en escenario de una tarde en la que la infancia volvió a ser protagonista y donde las familias recuperaron el placer de compartir el espacio público, el tiempo y la emoción.

Sonia Solano, cuarta generación de Pastelería Solano. / Gema Albornoz

El corazón de la jornada latió al ritmo del roscón. O, mejor dicho, de los roscones. Pastelería Solano volvió a superarse elaborando dos piezas que despertaron la admiración de vecinos y visitantes: un roscón exterior de nata de 40 metros y un roscón interior de crema de 12 metros. No solo impresionaron por su tamaño, sino por lo que representaban: el trabajo artesano, la tradición bien cuidada y la generosidad puesta al servicio de una causa común. Cada porción compartida fue también una forma de colaborar para engrandecer la próxima Cabalgata de Reyes.

La zambomba ‘El Nacimiento’ envolvió la Torre del Reloj en un ambiente cálido y profundamente navideño, mientras el chocolate caliente, servido por la Asociación Benéfico-Cultural Los Magos de Oriente Maestro Paco Zurera, ayudaba a combatir el frío y a prolongar las conversaciones. Entre risas y canciones, muchos buscaban la sorpresa escondida en el roscón: diez pequeños reyes magos que premiaron la suerte —y la ilusión— con un Roscón de Reyes gratuito, recogido después en la histórica pastelería aguilarense, Solano, recientemente reconocida con el Solete de la Guía Repsol.

Historia

Pastelería Solano fue fundada en 1913 por José Solano Pérez. Desde sus inicios como pequeño obrador artesanal, la empresa ha mantenido una actividad ininterrumpida durante más de un siglo, superando momentos especialmente difíciles como la Guerra Civil Española y la posguerra, cuando logró subsistir gracias al ingenio, el trueque y un enorme esfuerzo familiar. El negocio ha pasado por cuatro generaciones, cada una aportando su trabajo y visión. En 1948, Juan Solano Lora impulsó notablemente la producción, especialmente de dulces navideños, llegando a distribuirlos por toda España. En 1972, Bernardino Solano Roldán tomó el relevo y consolidó la identidad de la pastelería apostando por la pastelería tradicional de Aguilar, lo que llevó a la empresa su mayor esplendor. Desde 2015, la cuarta generación encabezada por Sonia Solano Bujalance y Agustín Romero Bonilla, mantiene la esencia artesanal, incorporando innovación, venta online y productos adaptados a nuevas necesidades alimentarias, sin perder la calidad que ha convertido Pastelería Solano en un referente centenario de la repostería andaluza.

Agustín Romero, marido de Sonia Solano, forma parte de la cuarta generación de Pastelería Solano. / Gema Albornoz

Ilusión por los aires

A pocos pasos y días de allí, la Plaza de San José se ofrecerá una de las imágenes más emotivas de la jornada. El Vuelo del Cartero Real convertirá el cielo de Aguilar en un espacio para soñar. Niños y niñas, acompañados de sus familias, subirán al globo aerostático con las cartas apretadas entre las manos y los ojos llenos de esperanza. No será solo una atracción: era una experiencia compartida, pensada desde la cooperación familiar y la participación responsable, donde cada cesta se llenaba de nervios, risas y recuerdos que quedarán para siempre.

La actividad, organizada con prioridad para los menores y con un precio simbólico, será también un ejemplo de cómo las nuevas formas de presentar la Navidad pueden unir ocio, solidaridad y valores. La recaudación se destinará a la Plataforma en Defensa de la Sanidad Pública de Aguilar de la Frontera, demostrando que incluso los momentos más mágicos pueden ser también comprometidos.

Zambomba durante el evento. / Gema Albornoz

La tarde dejará imágenes difíciles de olvidar: abuelos explicando tradiciones a sus nietos, padres y madres volviendo a sentirse niños por unas horas, y un pueblo entero implicado en hacer posible que la ilusión llegará a todos los rincones.

El Ayuntamiento de Aguilar de la Frontera y el tejido asociativo local han sabido tejer una programación navideña y de víspera de Reyes que no solo entretuvo, sino que emocionó y unió. Así, Aguilar pudo despedir los últimos días del año con una lección sencilla y poderosa: la Navidad no está solo en las luces ni en los dulces, sino en la manera de encontrarse, de cooperar y de construir comunidad. Y comenzaba el año de la misma forma, en esos primeros días de enero, entre roscones gigantes y globos que rozaban el cielo, la magia fue real porque se vivió en familia y en dos de los monumentos más emblemáticos de la localidad: la Plaza San José y la Torre del Reloj.

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