La escritora Sylvia Iparraguirre presentó su nuevo libro ‘Borges, un destino sudamericano’ (Alfaguara, 2026), un ensayo que busca acercar la obra del autor de Ficciones a nuevos lectores y ofrecer observaciones sobre su producción. En una entrevista, Iparraguirre sostuvo que Borges es «profundamente argentino, porteño y latinoamericano» y explicó las razones de esa afirmación.
La escritora Sylvia Iparraguirre publicó su libro Borges, un destino sudamericano (Alfaguara, 2026), un ensayo que, según la autora, busca hacer accesible la obra de Jorge Luis Borges a quienes nunca lo han leído y, al mismo tiempo, ofrecer observaciones sobre su producción. El libro fue presentado en el marco del Proyecto Cyrano, ciclo cultural de la Alianza Francesa.
En una entrevista, Iparraguirre afirmó que Borges es «profundamente argentino, profundamente porteño y latinoamericano». Entre las razones que enumeró, señaló que el escritor «nació, vivió y escribió en una ciudad sudamericana», «creó una mitología en la cual nos reconocemos» y «proyectó, junto con Roberto Arlt, la literatura contemporánea argentina».
Iparraguirre sostuvo que la difusión internacional de Borges «disipó» su pertenencia sudamericana. Mencionó que en sus libros de las décadas del veinte y treinta se declara su «criolledá», y que Borges «releyó nuestra literatura del siglo XIX como tradición a la que pertenece y defendió en polémicas con Madrid el habla rioplatense». Agregó que el autor de Ficciones «puso junto a temas filosóficos o metafísicos a Cruz y Fierro, a las orillas de Buenos Aires, al compadre, a la Pampa».
Consultada sobre el paso de Borges de relatos realistas a los cuentos fantásticos, Iparraguirre relató que en 1938 el escritor sufrió un accidente doméstico que le causó una herida en la cabeza y derivó en una septicemia. Durante su recuperación, Borges intentó escribir «Pierre Menard, autor del Quijote», publicado en 1939, al que siguieron cuentos como «Las ruinas circulares», «La escritura del dios», «El milagro secreto», «La biblioteca de Babel» y «Tlön, Uqbar, Orbis Tertius». Según Iparraguirre, ese conjunto marcó «un salto hacia un tipo de literatura fantástica completamente original» que se convirtió en «una marca de la literatura fantástica rioplatense».
La autora también se refirió a «El Sur» como un cuento autobiográfico en el que Borges pone en escena «el conflicto de lo que vos llamás su doble linaje»: los libros y las armas, la reflexión y la acción. Explicó que los antepasados maternos de Borges fueron soldados de la independencia y que el escritor «siempre dijo que se sentía un cobarde por dedicarse a los libros cuando sus antepasados habían sido soldados».
Respecto de «La casa de Asterión», Iparraguirre afirmó que allí «se transparenta Borges, con esa soledad de ser único y que él intentó sortear por el culto que rindió a la amistad».
Sylvia Iparraguirre nació en Junín, provincia de Buenos Aires, en 1947. Es egresada de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Formó parte, junto con su esposo Abelardo Castillo, de las revistas literarias El Escarabajo de Oro y El Ornitorrinco. Es autora de los libros de cuentos El país del viento y Del día y de la noche, entre otros; de las novelas El parque, La tierra del fuego, Encuentro con Munch y la trilogía Historia argentina; del volumen autobiográfico La vida invisible; y de Clases de literatura rusa (2023). Recibió, entre otros, el Premio Municipal de Literatura, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz y el Premio Konex de Platino en Novela.
