Una exposición reúne más de medio centenar de obras del artista argentino fallecido en 2016, desde hoy y hasta el 14 de febrero, con entrada gratuita. En paralelo, la galería Vasari exhibe dibujos que integraron el libro Choripzus, prohibido durante la dictadura.
El Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) inaugura este martes a las 19 la muestra antológica «Rómulo Macciò. La pintura como destino. Obras 1960-2016», que permanecerá abierta hasta el 14 de febrero con entrada gratuita en su sede de Avenida del Libertador 1473, en la Ciudad de Buenos Aires.
La exposición, curada por Florencia Battiti, reúne 54 obras del artista argentino fallecido en 2016, entre pinturas y dibujos provenientes de colecciones particulares y del propio museo. La pieza que abre el recorrido es Nube ojo (2015), realizada un año antes de su muerte. «Esta imagen tiene una ambigüedad que me gustó para iniciar la exposición porque revela un Macciò que no es el que todo el mundo espera ver. Es quizás el un Macciò menos pensado, el menos visto», declaró Battiti.
Entre las obras exhibidas se incluyen Niebla en el Riachuelo (2001), de carácter casi abstracto, y trabajos de sus últimas etapas experimentales, como fotografías intervenidas con pintura. También se presentan La momia (1963), ganadora del Premio Internacional Torcuato Di Tella, y Esquemas (1967), Primer Premio del LVI Salón Nacional de Artes Plásticas, ambas pertenecientes a la colección del MNBA.
Marina Pellegrini, última pareja de Macciò y codirectora de la galería Vasari, precisó que todas las obras exhibidas pertenecen a colecciones particulares y del museo. En simultáneo, la galería Vasari dedica hasta febrero una muestra paralela de dibujos del artista, entre los que se incluye por primera vez un conjunto importante de piezas que integraron el libro Choripzus, publicado en 1970 por Editorial Sudamericana y prohibido durante la dictadura.
Battiti definió el contexto de la exhibición como «un combo explosivo» y explicó: «No es común en la escena local que un artista tenga rápidamente la valoración de sus pares, de la crítica especializada y del mercado, además de legitimación institucional. Porque cuando [Jorge] Romero Brest invita al grupo a exponer acá, los artistas contemporáneos no solían exhibir en el Bellas Artes».
Macciò, pintor autodidacta, recibió en 1963 el Premio Internacional Torcuato Di Tella y representó al país por primera vez en la Bienal de San Pablo. Volvió a esa muestra en 1985 y expuso en las bienales de Venecia (1968 y 1988) y de París (1969). A los 14 años comenzó a trabajar en una agencia publicitaria y a los 25 realizó su primera exposición individual en la galería Galatea. Residió en París, Madrid, Londres y Nueva York.
La muestra incluye además Armas ocultas (1969), obra que representa a un militar con senos y cola felina. «Claramente, hay un comentario político y de género. Es un personaje travestido, híbrido, porque es medio humano y medio animal. Pero lo más interesante es algo que ya había usado en otras obras: esas solapas de papel que remiten a unos juegos de la época, porque se usaban para vestir a las muñecas», señaló Battiti.
El catálogo de la exposición incluye un texto del artista Matías Duville, actual representante de la Argentina en la Bienal de Venecia, quien recuerda su primer contacto con la obra de Macciò a través de un libro: «Conocía más su nombre que su pintura. En mi cabeza sus cuadros se mezclaban con los de otros artistas de su generación. Pero empiezo a pasar las páginas y tengo la impresión de que esas obras obedecen a otra ley».
La exposición se extiende desde hoy hasta el 14 de febrero en el MNBA, con entrada gratuita.
