El Juzgado de Control y Faltas n.° 7 de la ciudad de Córdoba revocó la absolución dictada por la Unidad Contravencional de Género y declaró a un médico autor responsable de la infracción contravencional de maltrato agravado por cometerse por razones de género. Se le impuso una multa de $900.000 y la obligación de concurrir a un curso educativo sobre género.
El Juzgado de Control y Faltas n.° 7 de la ciudad de Córdoba revocó la absolución dictada por la Unidad Contravencional de Género y declaró a un médico autor responsable de la infracción contravencional de maltrato agravado por cometerse por razones de género (arts. 65 y 66, inc. c, del Código de Convivencia Ciudadana).
Al profesional se le impuso una multa de $900.000 y la obligación de concurrir a un curso educativo sobre género.
Los hechos ocurrieron durante una consulta sobre crioconservación de óvulos. La paciente denunció al profesional por haberle efectuado contactos físicos indebidos, por atenderla sin un auxiliar médico, por dirigirse a ella con expresiones inapropiadas y por utilizar lentes con capacidad para captar imágenes y filmar sin informarle sobre estas características.
Gustavo Anna, abogado de la víctima, reconoció que se trata de «un médico bastante reconocido» en la ciudad de Córdoba.
El juez José Milton Peralta consideró que no existían pruebas suficientes sobre los contactos físicos inadecuados y que no existía un deber jurídico de contar con un médico auxiliar en la sala. Sin embargo, tuvo por acreditado que el profesional utilizó anteojos Ray-Ban Meta durante la consulta, aunque no se probó que hubiera obtenido imágenes.
El juez consideró probado que se dirigió a la paciente como «nena» y «nenita», además de manifestarle «tenés los ovarios de una pendeja».
El magistrado entendió que estas expresiones, pronunciadas en una consulta vinculada con la salud reproductiva, resultaron infantilizantes y descalificantes. Asimismo, consideró que el uso no informado de anteojos con capacidad para captar imágenes, durante una práctica que comprometía la intimidad de la paciente, era una circunstancia apta para generar inseguridad, aunque nunca hubieran sido encendidos.
