El escritor italiano Alessandro Baricco presenta un ensayo que propone una lectura alternativa de la historia de la música clásica, desde el canto gregoriano hasta la música contemporánea.
El escritor italiano Alessandro Baricco (Turín, 1958) publicó el libro Breve historia herética de la música clásica, editado por Feltrinelli. En la obra, el autor propone un recorrido por la historia de la música clásica europea a partir de las ideas de descubrimiento y dominación de los sonidos, en lugar de la noción de creación.
Según el autor, la historia de la música europea puede entenderse como un proceso de cercamiento de un misterio y de manipulación de un afluente sonoro. Baricco sostiene que una comunidad particular de seres humanos logró domar los sonidos y usufructuarlos en su beneficio espiritual y social.
El ensayo utiliza una metáfora antropológica para englobar el relato: una progresión que va de las comunidades nómadas recolectoras hasta el orden económico de la agricultura, en la cual los humanos aprenden a domesticar la naturaleza y luego a explotarla.
Baricco propone pensar el desarrollo de la música como una «solemne oscilación» antes que como una linealidad progresiva. Un vaivén entre la idea de una armonía cósmica derivada de Dios y la noción más pragmática de múltiples sonidos que los humanos adoptan y trabajan hasta convertirlos en un lenguaje propio.
El autor sitúa en el siglo XVI el surgimiento de un desorden creativo posibilitado por las nuevas ideas del bajo continuo, la armonía y el concierto. Luego, la seconda prattica de Monteverdi inaugurará la idea de que la música podía describir las vicisitudes espirituales de los humanos, no solo reflejar la armonía divina.
Baricco denomina «Big Bang» al período que va de 1710 a 1730. En esos años se publican los concerti grossi de Arcangelo Corelli, el Tratado de Armonía de Jean-Philippe Rameau y Bach presenta el primer volumen de El clave bien temperado. Aparece el fortepiano y se despliega la era dorada de los instrumentos de cuerda.
El ensayo vincula cada gran avance musical con un gran renunciamiento. Las potencialidades abiertas por el régimen de la tonalidad marcaron el camino hacia la perfección de las grandes sinfonías, pero trajeron el destierro de cualquier sonido que no acatara sus reglas. Baricco define a la música clásica como una música «prefabricada».
El autor ubica en la sinfonía Heroica de Beethoven, estrenada en abril de 1805, el inicio de la era moderna. La obra fue interpretada primero en privado para un príncipe, luego para un banquero y finalmente puesta a consideración del público. Para Baricco, Beethoven designó una estética de la tarea del hombre moderno por crear un mundo nuevo y fundó la religión de la música.
La revolución de Beethoven y su culto, en talentos como el de Richard Wagner, hicieron confluir el triunfo del hombre moderno con el desastre. Lo que siguió al extremismo emotivo de Wagner fue, según Baricco, una inevitable diáspora: la música contemporánea.
En ella, el autor ve un «desorden espectacular» que sacó a la música de la torsión a la que la llevaron los músicos clásicos y los modernos. Es el tiempo en que Stravinski y Schönberg demuelen las catedrales de sus antecesores y fundan un «ateísmo musical sofisticado».
Baricco caracteriza a la música clásica como «espléndida» en su repertorio pero «invendible» desde lo ideológico. «Sería necesario», concluye, «recuperar una formidable historia de talento y de imaginación, a menudo separándola de las promesas que la generaron y de las creencias que la alimentaron».
El libro también aborda el lugar que estas músicas ocuparon en las políticas de los Estados europeos durante el siglo XX y el rol que cumple en un presente cuyo corazón «late en otra parte» y al son de otros ritmos.
