La presidenta de APAER, Genoveva Barsanti, describió las dificultades edilicias y de infraestructura que afrontan las instituciones rurales en Argentina, en el marco del caso de la docente asesinada en Corrientes.
El femicidio de Nancy Godoy en Corrientes reavivó la discusión sobre las condiciones en que funcionan las escuelas rurales en Argentina. La docente se desempeñaba en la Escuela Rural N.° 626 del paraje El Malezal, donde había denunciado las dificultades del establecimiento.
De acuerdo con datos oficiales del Relevamiento Anual del Ministerio de Educación, cerca del 47% de las escuelas primarias del país son rurales, lo que equivale a unas 10.500 instituciones. En ellas se escolariza aproximadamente al 15% del total de los alumnos del nivel primario, debido a la baja densidad demográfica de esas zonas.
En diálogo con SRT Media, la presidenta de la Asociación de Padrinos y Alumnos de Escuelas Rurales (APAER), Genoveva Barsanti, sostuvo: «Últimamente es muy diversa la situación en la que se encuentran las escuelas y eso también depende de la tecnología que llegó a los distintos parajes y las poblaciones que migran a las periferias en busca de trabajo. Esta escuela en especial no estaba en contacto actualmente con nosotros, hace muchos años que sí estuvimos, pero la situación es muy difícil en la ruralidad en general. Por la Ley Federal de Educación, las escuelas pertenecen a las provincias, o sea que cada provincia es un mundo y la situación de las escuelas, de los docentes, también difiere. Tenemos escuelas de distinta matrícula que van desde 3, 4, 5 alumnos hasta 150, o sea que es un mosaico de realidades».
Barsanti indicó que las mayores complicaciones se registran en el noroeste y noreste argentino, debido a la presión sobre la frontera agrícola y la falta de infraestructura histórica. «Aún en esta época nosotros seguimos erradicando letrinas, escuelas que no tienen sanitarios. La provisión de agua es todo un tema. Seguimos cambiando canaletas y comprando cisternas y demás para cosechar agua de lluvia. Es muy complejo, porque muchos docentes viven en la escuela de lunes a viernes, dado que sus hogares están muy lejos», detalló.
La presidenta de APAER afirmó que en el centro y sur del país los establecimientos rurales presentan un mejor desarrollo. «Córdoba es un claro ejemplo. Ahí están en general muy bien las escuelas rurales. Y en el sur también, dadas las inclemencias climáticas. Ahí, las escuelas que generalmente son albergues tienen que proveer calefacción y demás, porque si no es imposible», expresó.
Asimismo, Barsanti destacó el rol comunitario que cumplen muchas escuelas rurales: «Hay escuelas que se destacan por el compromiso del director y demás, entonces tratan de buscar fondos de cualquier situación: empresas, padrinos, etc., para proveer lo básico que necesitan para el día a día. Los chicos caminan muchos kilómetros para llegar a las escuelas, son algunos los que pueden contar con una bicicleta para llegar, los demás van caminando, entonces el calzado, las zapatillas, es primordial para poder llegar».
