La visita del pontífice al barrio más pobre de Uruguay genera expectativas entre las comunidades católica y evangélica, que conviven en una zona marcada por la violencia y el narcotráfico.
El papa León XIV tiene previsto visitar el barrio Casavalle, en las afueras de Montevideo, el 7 de noviembre, durante el segundo día de su gira latinoamericana que comenzará por Uruguay, país considerado el más laico de la región. La visita fue confirmada por fuentes eclesiásticas y es esperada con expectativa por las comunidades católica y evangélica que trabajan en la zona.
Casavalle es uno de los barrios más pobres y peligrosos de Uruguay, afectado por el consumo problemático de drogas y la violencia entre bandas vinculadas al narcotráfico. Según cifras oficiales del primer semestre del año, el 14,8% de los 3,5 millones de habitantes de Uruguay vive por debajo de la línea de pobreza.
La Iglesia católica y los evangélicos desarrollan tareas en el barrio sin rivalidad visible. «Vamos a ser vistos y escuchados gracias a la llegada del papa», declaró a la AFP Janet De León, católica practicante, tras participar en una misa en la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe.
El padre Pablo Coimbra, a cargo de esa parroquia, sostuvo: «Una persona que siempre se ha sentido marginada, cualquiera sea su religión o no religión, se siente importante, tenido en cuenta en esta oportunidad». El sacerdote afirmó que le cuesta dimensionar que el sucesor de Francisco llegue a «un barrio tan humilde como este, en un rincón perdido del mundo».
A unas calles de la parroquia, el pastor evangélico Javier Roque consideró que la llegada del papa «quizás acerque a Dios a la gente» y será «una oportunidad tremenda» para que el barrio tenga mejoras. Roque realiza visitas a miembros de su comunidad religiosa en la zona.
Según una encuesta reciente de Equipos Consultores, el 35% de los uruguayos se declara católico, el 13% pertenece a «otros cristianos» (incluidos evangélicos), el 7% a otras religiones, el 29% se identifica como agnóstico o ateo y el 15% no respondió.
Vecinos del barrio relataron a la AFP cómo la fe influyó en sus vidas. Laura Lemos, de 41 años y madre de tres adultos, dijo que encontró refugio en la iglesia evangélica El Camino cuando la criminalidad amenazó a su familia. «Hoy están vivos gracias a Dios y gracias al apoyo que tuvimos con la iglesia», afirmó. Lemos desestimó rivalidades entre católicos y evangélicos: «Es el mismo Dios en diferente lugar».
Otro vecino, identificado como «el Polaco» Rodríguez, de 29 años y padre de seis hijos, sostuvo que la fe lo sacó de la delincuencia. Sobre la visita papal, dijo: «Va a servir para recordar que no estamos tan olvidados como pensamos».
Aidé Carrasco, de 51 años, practicante del culto Umbanda, manifestó que la llegada de León XIV, «sea por marketing o sea por devoción, ayuda al barrio porque lo está mejorando en muchos aspectos».
El padre Coimbra destacó la convivencia entre los uruguayos más allá de su fe: «Formo parte de esta cultura, de la cultura laica y me siento muy identificado con mi país y no me siento incómodo para nada», y agregó que «no hay hostilidad» hacia su iglesia.
Fuente: AFP
