Durante el fin de semana, miles de personas se movilizaron en varias ciudades italianas contra el encarecimiento del costo de vida. Se registraron disturbios, saqueos y enfrentamientos con la policía que dejaron más de 200 detenidos, en su mayoría menores de edad. La primera ministra Giorgia Meloni condenó los actos violentos y convocó una reunión de urgencia.
El pasado fin de semana, miles de personas se movilizaron en distintas ciudades de Italia, como Milán, Turín y Bolonia, en protesta por el encarecimiento del costo de vida. Las manifestaciones derivaron en disturbios, saqueos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, según reportes de las autoridades.
Como resultado de los incidentes, más de 200 personas fueron detenidas, de las cuales el 80% son menores de edad, de acuerdo con los datos proporcionados por la policía.
La tensión aumentó el domingo por la tarde durante una movilización estudiantil por los bajos salarios y la precariedad laboral. La Policía intentó desalojar a manifestantes encapuchados de la Galería Vittorio Emanuele II, junto al Duomo, y los enfrentamientos se trasladaron a la plaza de la catedral. Los efectivos y los Carabineros utilizaron gases lacrimógenos y cañones de agua en inmediaciones al Palacio Real, mientras los manifestantes lanzaban piedras, sillas y petardos. Los enfrentamientos dejaron varios heridos.
La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, condenó los ataques violentos y afirmó que «manifestarse es un derecho» pero «poner a hierro y fuego nuestras ciudades no lo es». En un mensaje publicado en la red social X, Meloni señaló: «Una vez más, las mujeres y los hombres de las fuerzas del orden han tenido que enfrentarse a la violencia de delincuentes que, incluso a través de grupos organizados, aprovechan las manifestaciones para buscar el enfrentamiento y sembrar el caos».
Además, Meloni convocó para este lunes una reunión de urgencia tras los episodios registrados el domingo. Según explicó la mandataria, el encuentro tiene como objetivo «hacer balance de la situación y valorar nuevas herramientas» contra aquellos que «se aprovechan de protestas legítimas para sembrar violencia y caos».
