El Pontífice envió un mensaje al director general de la FAO con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación, en el que abordó la paradoja del hambre en un mundo tecnológicamente avanzado, la innovación agrícola, el acceso a la alimentación como derecho humano y el rechazo al uso de alimentos como arma de guerra.
El Papa León XIV, internado en el Hospital Gemelli tras su operación, envió un mensaje al director general de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) con motivo de la Jornada Mundial de la Alimentación. En el texto, el Pontífice abordó cuatro cuestiones clave: la paradoja del hambre en un mundo tecnológicamente avanzado, la necesidad de una innovación agrícola respetuosa con la creación, el acceso a la alimentación como derecho humano fundamental y el rechazo al uso de los alimentos como arma de guerra.
El Papa afirmó que esta realidad no es solo un problema económico o técnico, sino también una crisis ética que exige revisar el modelo de desarrollo: “el progreso global, que avanza cada vez más rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética”.
En este sentido, subrayó que la innovación agrícola no puede medirse únicamente por la productividad o los beneficios, sino también por su contribución a la dignidad humana y a la protección del medioambiente: “La innovación que el mundo necesita no se mide únicamente por la cantidad de grano obtenida, sino por la promoción de la dignidad humana otorgada por Dios y por la integridad del ecosistema que el ser humano está llamado a preservar”.
Además, explicó que el uso irresponsable de la tecnología “no sirve al bien común”, sino “a intereses egoístas” y advirtió de los riesgos de una tecnología que agote los suelos o expulse a los campesinos de sus tierras “para sustituirlo por el frío cálculo financiero”.
“El hambre no puede considerarse una anomalía estadística, pues se debe en gran parte a una falta de voluntad política y de caridad colectiva”. Con estas palabras, el Papa abordó el tercer punto de su mensaje, en el que calificó de “intolerable” que, en una época caracterizada por un progreso técnico sin precedentes, “el pan siga siendo un privilegio y el agua una mercancía disputada”.
También señaló que “el acceso regular a una alimentación inocua, adecuada, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho humano fundamental” y, por tanto, garantizar este derecho “es una obligación de justicia que compromete a los Estados y a la comunidad internacional”.
En su mensaje, León XIV reclamó que los alimentos queden al margen de la especulación financiera y de los intereses geopolíticos. “El pan no es un instrumento de presión geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de guerra”, advirtió, a la vez que pidió superar la lógica de los beneficios inmediatos y asumir una responsabilidad con las generaciones futuras, protegiendo los recursos naturales y reconociendo el valor de los conocimientos tradicionales de los agricultores: “No se trata de rechazar el progreso tecnológico, sino de integrarlo con el saber del agricultor, que ha afianzado su conocimiento del suelo y del clima a lo largo de siglos de atenta observación”.
El último punto de su mensaje instó a la FAO y a los Estados miembros a impulsar un nuevo orden alimentario mundial en el que la tecnología esté al servicio de la dignidad humana y del bien común. También propuso destinar recursos de la industria armamentística a la investigación agrícola sostenible: “Los recursos invertidos en la industria de la guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados”.
El Pontífice concluyó que el futuro dependerá de las decisiones que se tomen hoy: “Si sembramos una innovación sin ética, basada en el dominio despótico sobre la tierra y en la exclusión del débil, cosecharemos la aridez y la contienda. Si, por el contrario, la innovación nace del respeto al orden natural y de la justicia hacia los hambrientos, el mañana traerá consigo una mesa colmada que sacie a la humanidad”.
