La escritora y dramaturga Cynthia Edul presentó ‘Una puerta en el medio de la nada. Notas sobre el deseo de escribir’, un libro que reúne reflexiones sobre el proceso creativo y la relación entre escritura, deseo y conocimiento. En diálogo con Osvaldo Quiroga, la autora expuso las ideas centrales de su obra.
La escritora, dramaturga y directora Cynthia Edul presentó Una puerta en el medio de la nada. Notas sobre el deseo de escribir, un libro que explora la relación entre escritura, deseo, conocimiento y vacío. En diálogo con Osvaldo Quiroga, la autora explicó cómo la experiencia de escribir puede convertirse en una forma de descubrir aquello que todavía no se conoce.
“Siempre decía que el escritor no sabe lo que va a escribir hasta que lo escribe, que uno va a conocer lo que va a escribir escribiendo”, recordó Edul sobre una enseñanza de su maestra. Esa idea terminó funcionando como uno de los ejes de un libro que comenzó a tomar forma cuando fue convocada para participar de la colección Ser escritor, de La Crujía.
“Uno va a conocer lo que va a escribir escribiendo”, insistió al describir una concepción que rechaza la necesidad de tener completamente resuelto el texto antes de comenzar. Para Edul, anticipar demasiado una obra puede cerrar precisamente ese espacio donde aparecen descubrimientos inesperados.
La tormenta que borró el índice
“Yo dije, no, bueno, claro, esto parece mi maestra diciéndome: no, no, no podés adelantarte”, contó la autora sobre un episodio que terminó alterando el proyecto inicial. Edul había preparado a mano una guía y una especie de índice, pero una tormenta mojó el cuaderno y borró justamente esa parte de sus anotaciones.
“No podés adelantarte”, interpretó entonces como una suerte de mensaje que recuperaba aquella enseñanza. A partir de ese momento abandonó buena parte de la estructura previa y comenzó a profundizar en el vacío como condición necesaria para que algo nuevo pueda aparecer durante la escritura.
El vacío como forma de conocimiento
“La escritura es algo que vas a descubrir escribiendo y lo vas a descubrir a medida que te vas releyendo”, sostuvo Edul. Desde esa perspectiva, el texto deja de ser simplemente la ejecución de una idea previamente concebida y se transforma en un espacio donde el escritor también puede conocerse y modificar aquello que creía saber.
“Roland Barthes dice: el deseo de escribir es deseo de vida, es el primer deseo”, explicó al mencionar a uno de los autores centrales de su investigación. En el libro también dialoga con Juan José Saer, Ricardo Piglia, Virginia Woolf y Tamara Kamenszain, entre otros escritores y pensadores que reflexionaron sobre el acto de escribir.
Del deseo al proyecto
“Lo que hace, por ejemplo, un tallerista en un taller es ayudar al pasaje del deseo de escribir al proyecto”, señaló Edul. Ese tránsito supone transformar un impulso inicial en una práctica capaz de sostenerse en el tiempo sin perder la incertidumbre que permite que el texto siga produciendo preguntas.
“El deseo de escribir es deseo de vida”, retomó a partir de Barthes para alejar la discusión de una mirada centrada únicamente en el libro como producto. Su interés está puesto en aquello que sucede antes de la publicación: la relación íntima entre quien escribe y el proceso mediante el cual intenta transformar una experiencia en lenguaje.
La literatura frente a lo que no puede decirse
“Te devolvía el texto, te decía: esto está de la cabeza, como de la mente, está de la razón, está controlado, no está pasado por el cuerpo”, recordó Edul sobre Tamara Kamenszain. La escritora utilizaba las categorías de lo imaginario, lo simbólico y lo real para pensar textos que no quedaran limitados a una construcción exclusivamente racional.
“Tamara decía: la literatura tiene que ir hacia lo real aun cuando no pueda representarlo”, explicó Edul. Esa imposibilidad de expresar completamente algo no aparece como un fracaso del lenguaje, sino como una zona hacia la que la literatura puede avanzar y encontrar parte de su potencia.
Barthes, el duelo y la aparición de otro deseo
“Él ahí está indagando cómo un nuevo deseo puede habitar cuando el centro afectivo que organizaba la vida, en ese caso es la madre de él, desaparece”, señaló Edul sobre Roland Barthes. La autora vinculó La preparación de la novela con Diario de duelo para pensar cómo la escritura puede surgir también frente a una ausencia que modifica por completo la existencia.
“Cómo un nuevo deseo puede habitar” es, desde esa lectura, una de las preguntas que atraviesan Una puerta en el medio de la nada. Para Edul, el vacío no es únicamente una carencia: también puede convertirse en el espacio desde el cual aparece una nueva forma de escribir, de leer y de comprender la propia experiencia.
