A casi un año del asesinato de tres jóvenes en Florencio Varela, cuatro nuevos sospechosos fueron detenidos en allanamientos realizados en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires.
A casi un año de los crímenes de Morena Verdi (20), Brenda Loreley Del Castillo (20) y Lara Gutiérrez (15), asesinadas el 20 de septiembre de 2025 en el partido bonaerense de Florencio Varela, cuatro nuevos sospechosos fueron detenidos este sábado.
Fuentes del caso informaron a la Agencia Noticias Argentinas que se realizaron distintos allanamientos y que los implicados prestarán declaración indagatoria el próximo lunes. El juez federal del Departamento Judicial de Morón, Jorge Rodríguez, dictó el secreto de sumario hasta la comparecencia de los detenidos.
Los sospechosos son tres mujeres y un hombre, todos de nacionalidad peruana, y quedaron a disposición de la Justicia tras operativos llevados a cabo en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires. Alrededor de 300 efectivos de la DDI La Matanza participaron de los procedimientos solicitados por la fiscal Mariela Labozzetta, que incluyeron nueve allanamientos simultáneos realizados entre la noche del 4 de septiembre y la mañana de este sábado en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires y en Ezpeleta, partido de Quilmes.
Según la investigación, los operativos apuntaron a desarticular una segunda línea operativa y de encubrimiento vinculada a la organización narcocriminal investigada por el triple crimen.
Entre los detenidos se encuentra un hombre de 52 años identificado en la causa como “NN Ramiro”, señalado como una pieza clave en la logística de la banda. De acuerdo con la pesquisa, habría provisto vehículos, facilitado vías de escape y suministrado ropa limpia a los presuntos autores materiales luego de los asesinatos.
También fueron arrestadas una mujer de 36 años, esposa de uno de los acusados que ya se encontraba detenido; una mujer de 70 años, acusada de actuar como prestanombre en distintas operaciones de la organización; y una joven de 19 años, expareja de “Pequeño J”, quien, según la investigación, cumplía tareas vinculadas al acopio y traslado de estupefacientes y habría aportado su vivienda como refugio.
Durante los procedimientos, los efectivos secuestraron una pistola calibre 9 milímetros con la numeración suprimida, 27 proyectiles, 22 teléfonos celulares, tarjetas SIM, una tablet, una computadora y un equipo de radiocomunicación. También fue hallada una carta manuscrita dirigida al prófugo alias “Pequeño J”.
En la causa se encuentran acusados de triple homicidio agravado por alevosía, ensañamiento, participación de varias personas y violencia de género: Tony Janzen Valverde Victoriano, Víctor Sotacuro Lázaro (41), Milagros Florencia Ibáñez (20), Maximiliano Andrés Parra (18), Iara Daniela Ibarra (19), Miguel Ángel Villanueva Silva (25), Matías Agustín Ozorio (28), Mónica Débora Mujica (37), Celeste Magalí González Guerrero (28), Ariel Jeremías Alexis Giménez (28) y Bernabé Jesús Mallón (42).
Joseph Freyser Cubas Zavaleta (31), alias “Señor J”, fue investigado en el caso, pero luego beneficiado con la falta de mérito y extraditado a Perú.
Según los investigadores, “Pequeño J” es el personaje principal de la trama, ya que “se ha podido establecer que Valverde Victoriano ha realizado aportes esenciales para la concreción del iter criminis, participando en distintas fases del accionar delictivo: desde la planificación previa, la logística de captación y traslado de las víctimas, el aseguramiento del lugar de cautiverio, hasta el control y sometimiento de las mismas en el inmueble donde fueron privadas de su libertad y posteriormente asesinadas”.
Las tres víctimas fueron vistas por última vez el viernes 19 de septiembre por la noche, cuando cerca de la rotonda de La Tablada se subieron a una camioneta Chevrolet blanca. Según las investigaciones, creían que iban a una fiesta, pero fue una trampa. En la vivienda ubicada en la calle Chañar 702, fueron sometidas a violencia extrema, incluyendo mutilaciones y golpes, antes de ser asesinadas. Los cuerpos fueron encontrados el 24 de septiembre enterrados en un pozo en el patio trasero.
La acusación formal describe que el móvil de los asesinatos está ligado al robo previo de droga, por lo cual la organización realizó una falsa fiesta narco para contratarlas y exigirles la devolución de cocaína.
