El grupo de música contemporánea estrenó cuatro obras de compositores cordobeses en la Sala Luis de Tejeda. El ensayista Carlos Surghi analiza la experiencia de escucha y las expectativas del oyente.
El pasado miércoles 29 de julio, el Ensamble Ramé se presentó en la Sala Luis de Tejeda del Teatro Libertador San Martín de la ciudad de Córdoba. En la ocasión, se estrenaron cuatro piezas de compositores locales bajo la dirección de Matías Carreras. El concierto, titulado Grieta, fue definido por el grupo como “un recorrido por obras que reflexionan, desde distintas perspectivas, sobre las tensiones, transformaciones y fracturas que atraviesan nuestra experiencia contemporánea”.
El ensayista Carlos Surghi, presente en el evento, escribió un análisis sobre la escucha de la música contemporánea. Sostiene que la música siempre genera expectativas previas, basadas en el recuerdo o el deseo, y que la atención del oyente oscila entre la melancolía y la receptividad. Cuando la música se extrema, como en el caso de la contemporánea, se desprende de las convenciones rítmicas, armónicas y melódicas, recuperando el sonido en su estado más puro.
Las obras interpretadas fueron:
- Interzona de Mateo Festa: ausencia armónica, atmósfera construida por flauta, clarinete, trombón, dos cuerdas y guitarra eléctrica.
- Voltaje de Bárbara López: belleza creciente con aires circenses, uso del piano como campo sonoro de acordes sostenidos.
- El autómata de Luciano Tapia: voz detrás de un velo negro, entre recitado y palabra proferida, con vientos que generan texturas de chirridos.
- El peso de las cosas livianas de Mara Ravagnani: despliegue vocal entre lo gutural y lo articulado, con protagonismo del sonido en expansión.
Ramé, según el programa, es “un grupo de compositores e intérpretes dedicado a la creación y difusión de música contemporánea”. En esta presentación, el conjunto buscó otorgar centralidad al sonido, siguiendo la línea de compositores como Stockhausen, Cage, Ligeti o Reich. Surghi concluye que la experiencia de escucha propuesta por el ensamble genera un extrañamiento que abre nuevas formas de habitar el presente.
