El gobierno brasileño citó al diplomático argentino en Brasilia y llamó a consultas a su embajador en Buenos Aires luego de los discursos del presidente Javier Milei en San Pablo.
Brasilia. El Gobierno de la República Federativa del Brasil convocó ayer al embajador argentino, Guillermo Daniel Raimondi, para manifestarle una formal protesta tras los discursos pronunciados por el presidente argentino Javier Milei durante su visita privada a la ciudad de San Pablo.
La medida, dispuesta por el canciller Mauro Vieira, se sumó a la decisión del Palacio de Itamaraty de llamar a consultas a su propio embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli. A través de un comunicado oficial, el gobierno brasileño calificó las expresiones del mandatario argentino hacia el presidente Luiz Inácio Lula da Silva y miembros del Poder Judicial como una afrenta sin precedentes a las instituciones democráticas del país vecino.
Durante su intervención en un encuentro político, el presidente argentino se refirió a Lula da Silva como “ladrón”, “presidiario” y “basura socialista”, y al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes como “basura calva”. Las declaraciones generaron el repudio de las autoridades judiciales de Brasil y de diversos sectores políticos.
Pese al deterioro en los vínculos diplomáticos institucionales, fuentes gubernamentales argentinas señalaron que los acuerdos e intercambios comerciales entre ambas naciones se mantendrán por vías independientes a las diferencias políticas de la coyuntura.
