Funcionarios y asesores oficiales consideran que la salida del jefe de Gabinete es inevitable, en medio de tensiones políticas y una investigación judicial.
Buenos Aires. En las últimas horas comenzaron a acelerarse los rumores sobre el inminente relevo del jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Funcionarios y asesores oficiales que previamente descartaban modificaciones en el esquema gubernamental consideran ahora que su salida es un desenlace inevitable. El sostenimiento del funcionario genera complejidades políticas en el Congreso y tensiona los vínculos con los sectores aliados. El panorama se torna complejo ante la previsión de que el fiscal general Gerardo Pollicita cite a Adorni a indagatoria en el corto plazo, manteniendo el conflicto en la agenda pública.
Dentro del propio oficialismo coinciden en que la permanencia de Adorni representa un costo político creciente. Voces internas afirman que existe un consenso generalizado respecto a que no debería continuar. Si bien su salida no se ejecutaría de inmediato, algunos sectores estiman que el recambio podría definirse durante el fin de semana, mientras que otros aseguran que tiene los días contados. Esta postura ha perdido fuerza tanto en el entorno de Santiago Caputo como en el de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.
La finalización de la actividad legislativa otorgó un respiro temporal al oficialismo, tras lograr la votación afirmativa del Súper-RIGI y del pago a holdouts en la Cámara de Diputados, evitando los pedidos de interpelación al jefe de Gabinete en ambas cámaras. No obstante, la postergación de la convocatoria a Adorni ha trasladado la presión hacia los bloques opositores.
La decisión final permanece bajo la exclusiva potestad del presidente Javier Milei. Recientemente, el mandatario señaló en España que removería al funcionario en caso de que la Justicia dicte un procesamiento formal, una postura respaldada por Karina Milei. Un acuerdo explícito entre la secretaria general y Santiago Caputo facilitaría la designación de un sucesor.
Por su parte, el entorno de Adorni niega intenciones de renuncia, aunque se constata un fuerte desgaste y un recorte previo de sus funciones. A la par de la investigación judicial por supuestas irregularidades en contrataciones, se sumaron cuestionamientos internos tras revelarse que el funcionario adquirió equipamiento tecnológico personal por un valor superior a los 5.8 millones de pesos empleando tarjetas de crédito de personal bajo su órbita.
