Cada 20 de junio se conmemora en Argentina el Día de la Bandera, en homenaje a su creador, Manuel Belgrano. El símbolo patrio fue enarbolado por primera vez en 1812 y oficializado en 1816.
Villa Carlos Paz. Cada 20 de junio, los argentinos rinden homenaje a la Bandera nacional, el símbolo patrio más antiguo del país. La fecha fue instituida por decreto en 1938 por el entonces presidente Roberto Marcelino Ortiz para conmemorar el paso a la inmortalidad de su creador, Manuel Belgrano, quien falleció ese mismo día en 1820. Belgrano fue una figura destacada del ciclo histórico y político que se abrió con la Revolución de Mayo, desempeñándose como abogado, político, militar y propulsor de proyectos económicos.
El origen de la insignia se remonta a las luchas por la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. La bandera celeste y blanca se enarboló por primera vez en las Barrancas de las Ceibas, a orillas del río Paraná. Allí, Belgrano lideraba a los soldados de las baterías Libertad e Independencia en su rol de jefe militar del Ejército del Norte, destinado a resistir el avance realista desde el Alto Perú.
Esa primera versión fue confeccionada a mano por María Catalina de Echeverría de Vidal, hermana de José Vicente de Echeverría, compañero de Belgrano en la misión al Paraguay. El trabajo le demandó cinco días en colaboración con dos vecinas cuyos nombres quedaron en el olvido, y consistió en un diseño de solo dos franjas: una blanca del lado del asta y otra celeste por fuera. María Catalina, además, asistió a la ceremonia de jura, un hecho excepcional para la época, dado que no era común la participación femenina en actos militares.
La oficialización del símbolo llegó el 20 de julio de 1816, tras la Declaración de la Independencia, cuando los diputados Juan José Paso y Esteban Agustín Gascón solicitaron la aprobación de una bandera celeste y blanca con tres franjas horizontales. Dos años más tarde, en 1818, se le incorporó en el centro de la franja blanca el Sol de Mayo, un distintivo de reminiscencia incaica. Aunque inicialmente estuvo reservada para edificios públicos y el Ejército, en 1985, durante la gestión de Raúl Alfonsín, se dictó la Ley 23.208. Esta norma estableció una única bandera para todos los ciudadanos, permitiendo que cualquier particular o empresa privada pudiera flamearla libremente.
Respecto a la elección de los colores, existen diversas teorías complementarias. Una de las principales sostiene que provienen de la dinastía de los Borbones, reyes de España, quienes adoptaron el azul y el blanco para la Casa Real en el siglo XVIII. Otra postura señala que se deben al manto de la Virgen, que a su vez se asociaba a la monarquía española.
Asimismo, se vincula con el «partido carlotista» formado en Buenos Aires en 1807, un proyecto político integrado por Belgrano, Saturnino Rodríguez Peña, Antonio Beruti, Hipólito Vieytes y Juan José Castelli, entre otros. Este grupo aspiraba a crear una monarquía constitucional independiente en el Virreinato liderada por la infanta Carlota Joaquina de Borbón. Como el blanco y el celeste identificaban a los partidarios del rey Carlos IV, el uso de estos colores se extendió de manera consecutiva en los movimientos políticos de la época hasta consolidarse en la enseña nacional.
