A cien años del nacimiento del compositor estadounidense Morton Feldman, un análisis sobre su obra, el miedo a lo abstracto y su influencia en la música actual.
El compositor estadounidense Morton Feldman (1926-1987) nació hace un siglo. Su obra se caracteriza por una exploración de lo abstracto en la música, vinculada al expresionismo abstracto en las artes visuales. Feldman afirmó: «Hay un verdadero miedo a lo abstracto porque uno no sabe cuál es su función».
En 1949, a los 24 años, Feldman asistió al Carnegie Hall para escuchar la Sinfonía de Webern dirigida por Mitropoulos. Allí conoció a John Cage, quien se convirtió en su guía en el mundo de las artes neoyorquinas. Sobre su contacto con las artes visuales, Feldman escribió: «La nueva pintura me hizo desear un mundo sonoro más directo, más inmediato, más físico que cualquier cosa que hubiera existido antes».
En la década de 1970, la Fundación Menil encargó a Feldman una composición para la apertura de la Capilla Rothko. La pieza fue descrita como «devastadora» por su «extraña vibración espiritual, ominosa y lejana de la melodía principal».
Un artículo de Dante Sabatto en Revista Soja analiza formas contemporáneas de música popular urbana, como el trap y la electrónica, e identifica operaciones de apertura y desafío a los horizontes culturales. El artículo aborda el plagio, el ruido y la estupidez como respuestas al agotamiento cultural en la música.
Feldman sintetizó su teoría estética en un artículo sobre Cézanne: «El artista se revela a sí mismo en su superficie. Su escape hacia la Historia es su construcción». Su genealogía no es musical sino plástica, aprendiendo del expresionismo abstracto una «promiscuidad» y disposición a contaminar los lenguajes.
