El músico peruano-argentino, figura clave en la fusión de folclore, tango y jazz, murió a los 79 años. Su legado incluye colaboraciones con grandes artistas y una influyente carrera pedagógica.
El mundo de la música latinoamericana lamenta el fallecimiento de Lucho González, ocurrido este sábado a los 79 años. La noticia fue confirmada por allegados y colegas, generando una ola de mensajes de despedida que reflejan la magnitud de su legado artístico.
Reconocido como uno de los grandes guitarristas y arregladores de la música popular latinoamericana, González fue una figura clave en la construcción de un lenguaje musical que integró el folclore, el tango y el jazz en una síntesis original. A lo largo de su carrera, acompañó y dirigió musicalmente a artistas como Mercedes Sosa y Chabuca Granda, y compartió proyectos con figuras como Fito Páez, Pedro Aznar y Juan Carlos Baglietto, entre otros.
Uno de los hitos más recordados de su trayectoria fue su participación en el histórico trío junto a Lito Vitale y Bernardo Baraj, una formación que marcó una época en la música argentina.
Luis Alejandro González Cárpena nació el 25 de noviembre de 1946 en Lima, Perú, aunque desarrolló gran parte de su vida y carrera en Argentina. Creció en un entorno musical —su padre era integrante de Los Trovadores del Perú—, lo que favoreció un temprano vínculo con la guitarra. Abandonó estudios de Derecho para dedicarse de lleno a la música, con una formación en gran medida autodidacta.
Desarrolló una intensa actividad como guitarrista, compositor, arreglador y docente, siendo un impulsor de nuevas generaciones de músicos a través de su trabajo pedagógico. Su estilo se caracterizó por la sutileza, la profundidad expresiva y una búsqueda constante.
Su partida deja un legado que entiende la música como un territorio de encuentro entre culturas, generaciones y sensibilidades.
