Con más ansias de reválida que palabras, más incredulidad que claridad y, a fin de cuentas, con el orgullo maltrecho. Así compareció Sergi Guardiola, uno de los capitanes del Córdoba CF, tras el oscuro duelo ante el Burgos en El Plantío (4-0). Una cita que sirvió para refrendar la crisis de resultados, ya con seis derrotas consecutivas a la espalda, reafirmar malas sensaciones y, con ello, poner de manifiesto una lectura concreta: con este rendimiento, no da para revertir la dinámica. De hecho, de precisamente «dinámicas» habló el balear, afirmando que tanto él como el resto de los pupilos de Iván Ania abordan ahora una tesitura difícil de corregir.
El Mirandés, una final
«Es un momento de dinámicas, veníamos de una dinámica muy buena, con esas seis victorias en siete partidos anteriores. Ahora estamos en un momento totalmente contrario, una dinámica mala», analizó brevemente.
En su apresurado paso post-partido, el punta apeló a la unidad interna, así como externa, para un doble propósito: olvidar lo ocurrido en territorio burgalés y zanjar la serie de derrotas. Y todo ello lo emplaza al siguiente partido, el próximo viernes ante el necesitado Mirandés en el Bahrain Victorious Nuevo Arcángel, a partir de las 19.00 horas. «Ahora, a corregir y a pensar en el viernes, ante el Mirandés, que espero que, con nuestra afición, estemos todos juntos», indicó, visiblemente contrariado.
