«Detenedme, pero dejad de pegarme». Estas palabras fueron pronunciadas por un joven este lunes en la Audiencia de Palma al recordar cómo se produjo su arresto por policías nacionales tras un supuesto caso de violencia machista. El fiscal pide tres años de prisión para este procesado por presuntos delitos de atentado, daños y lesiones. Mientras que dos agentes se enfrentan a una petición del ministerio público de 11 meses de cárcel cada uno por las lesiones causadas al detenido. Este sufrió, entre otras, la fractura de la mandíbula.
Los hechos que se han enjuiciado este lunes en la Sección Primera de la Audiencia de Palma tuvieron lugar a partir de las 23.00 horas del 14 de abril de 2021 en la calle Foners de Palma. La pareja del procesado había llamado al teléfono de Emergencias del 112 para denunciar que su pareja «me quiere matar» entre sollozos y gran agitación. Este lunes ha indicado que «Exageré mucho para darle un escarmiento».
Una patrulla de la Policía Nacional que se encontraba en la misma calle Foners de Palma tardó apenas 40 segundos en personarse en el lugar señalado. Apenas unos instantes después apareció el supuesto maltratador. «Creía que me iban a multar por no llevar puesta la mascarilla», indicó en alusión a la medida de profilaxis vigente entonces durante la covid.
En apenas unos pocos minutos, numerosos agentes de la Policía Nacional se personaron en este lugar. También acudió un agente de la Policía Local de Palma. Durante su comparecencia, el joven procesado ha negado que hubiera agredido o que hubiera amenazado a su pareja. «No le gustaba que bebiera».
Cuando este procesado vio a tantos policías ha asegurado que creía que estaban allí presentes por otra razón. «Pensé que estaban haciendo una redada o que me iban a multar por no llevar mascarilla», ha recordado. Luego se percató de que le estaban esperando a él. «Uno me dijo te voy a enseñar a respetar a las mujeres y me comenzó a pegar con la porra», ha indicado. Este joven ha afirmado que solo pudo cubrirse para evitar que le causaran más daño.
Cuando le encerraron en el coche patrulla, este joven se puso violento y comenzó a propinar fuertes patadas al vehículo policial. «Pensaban que iban a agredir a mi familia», que estaba allí presente. «Lo último que se me ocurre es agredir a un policía», ha sentenciado.
«Sin proporcionalidad»
Por su parte uno de los policías sentados en el banquillo ha afirmado en la Audiencia que utilizaron «la fuerza mínima e indispensable» para reducirle. También ha indicado que le golpearon solo en las piernas, pero este presentaba lesiones en el tórax y en la cabeza. Entre estas tenía una fractura de mandíbula. «He utilizado en contadas veces en mi carrera la defensa reglamentaria. No es agradable pegar a nadie», ha abundado.
En el transcurso de sus conclusiones, el fiscal se ha ratificado en su petición de condena tanto al joven como a los agentes de la Policía Nacional. Respecto a estos, ha resaltado que en su actuación «no se ha respetado el principio de proporcionalidad». Por este motivo ha considerado que su intervención era constitutiva de un presunto delito de lesiones. Mientras que la abogada del joven procesado, Vanessa Carrasco, ha destacado que su cliente no tenía intención de agredir. «Lo único que hace es cubrirse para dejar de recibir golpes». Antes del juicio, el procesado ha consignado en el juzgado la suma de 217,52 euros para cubrir los daños ocasionados al coche patrulla tras propinarle patadas. Esta ha resaltado que su cliente presentaba «tres golpes peligrosos en cabeza y cuello, siete de ellos propinados con a defensa». Mientras, la letrada que asiste a los policías ha subrayado que su actuación fue «proporcional» a la situación con la que se toparon.
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