El higo es una verdadera joya del verano: dulce, fragante y de pulpa suave. Cuando alcanza su punto justo de madurez, su sabor es intenso e inconfundible. Preparar una mermelada de higos casera no solo permite aprovechar esta fruta en su mejor momento, sino también extender su vida útil y disfrutar de un producto de calidad superior, sin conservantes ni aditivos artificiales.
Además, la mermelada artesanal conserva mejor el aroma natural del higo y ofrece una textura y un sabor que difícilmente se logran en las versiones industriales.
Ingredientes básicos para la mermelada de higos
Para esta receta tradicional necesitás pocos ingredientes, pero de buena calidad:
- 1 kilo de higos frescos y maduros
- 500 gramos de azúcar (podés reducir o aumentar la cantidad según tu gusto)
- Jugo de 1 limón, fundamental para equilibrar el dulzor y favorecer la conservación
De manera opcional, podés sumar:
- Ralladura de limón
- 1 rama de canela, ideal para aportar un aroma más profundo y especiado
Preparación inicial: el secreto empieza antes del fuego
Antes de comenzar la cocción, es importante lavar y secar bien los higos. Si la piel es fina y está en buen estado, no es necesario pelarlos: esto aporta una textura más rústica y un sabor más intenso a la mermelada.
Cortá los higos en cuartos y colocalos en una olla o cazuela amplia junto con el azúcar y el jugo de limón. Mezclá suavemente.
El macerado: una etapa clave para el sabor
Dejá reposar la mezcla entre 20 y 30 minutos antes de llevarla al fuego. Este paso permite que la fruta libere sus jugos de forma natural, lo que mejora la textura final y reduce la necesidad de agregar líquidos adicionales.
Si decidís usar canela o ralladura de limón, este es el momento ideal para incorporarlos.
Cocción lenta: paciencia para un resultado perfecto
Llevá la olla a fuego bajo y remové con frecuencia para evitar que el azúcar se pegue o se queme en el fondo. Cuando la preparación rompa el hervor, mantené la cocción suave durante aproximadamente 45 a 60 minutos.
La mermelada estará lista cuando tome un color más oscuro, una textura espesa y los higos estén bien tiernos.
Textura a elección: rústica o suave
Al finalizar la cocción, podés elegir el acabado que más te guste:
- Textura rústica: dejá los trozos de fruta enteros para una mermelada más artesanal.
- Textura fina: triturá ligeramente con un pisapapas o mixer si preferís una consistencia más homogénea y fácil de untar.
Envasado al vacío: cómo conservarla por más tiempo
Para una correcta conservación, colocá la mermelada todavía caliente en frascos de vidrio previamente esterilizados. Llenalos casi hasta el borde, cerralos bien y darlos vuelta, apoyándolos boca abajo.
Este método genera un vacío natural que permite conservar la mermelada durante varios meses en un lugar fresco, seco y oscuro.
¿Por qué es importante este paso?
El envasado al vacío evita la proliferación de microorganismos y mantiene intactos el sabor, la textura y el aroma de la mermelada casera, asegurando un producto seguro y duradero.
