Una antena parabólica de dos metros de diámetro en un jardín de un ‘Airbnb’ destapa un posible caso de espionaje chino en Francia

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Comisarías clandestinas, falsos funcionarios, vecinos espías… La injerencia china en territorio francés no carece de creatividad ni parece conocer límites. El último caso, destapado en el departamento de Gironde, en el sudoeste de Francia, vuelve a poner sobre la mesa un problema inquietante para las autoridades francesas. Cuatro hombres de nacionalidad china han sido detenidos, acusados de robar información sensibles mediante un nuevo método de espionaje: una antena instalada en el jardín de un apartamento alquilado por Airbnb.  

Según confirmó la fiscalía de París para el medio Le Parisien, los sospechosos, de entre 27 y 45 años, comparecieron este miércoles ante el juez de instrucción por delitos relacionados con la ciberdelincuencia y el espionaje, como el «suministro de información a una potencia extranjera, una empresa u organización extranjera, o bajo control extranjero, o con sus agentes, de forma que pueda perjudicar los intereses fundamentales de la nación» o «la extracción fraudulenta de datos de un sistema automatizado de procesamiento de datos cometida por un grupo organizado», entre otros.

Los hechos se remontan al 30 de enero, cuando agentes de la Dirección General de Seguridad Interior (DGSI) fueron alertados por varios vecinos de una posible injerencia china en un apartamento alquilado. Los residentes habían detectado una misteriosa antena parabólica de aproximadamente dos metros de diámetro en el jardín, que provocaba importantes «incidencias en la señal de internet» del resto del vecindario. Al acudir al domicilio, los agentes se encontraron con todo un entramado tecnológico y a dos hombres que habían llegado a Francia a principios de enero, supuestamente, con un visado de trabajo como «ingenieros para una empresa dedicada a la investigación y el desarrollo de equipos y sistemas de comunicación inalámbrica». Según las declaraciones de los detenidos, la empresa para la que trabajaban ofrece productos para los sectores de la educación, las comunicaciones móviles y las comunicaciones de onda corta, y colabora con universidades para proyectos militares, de ahí su uso de redes satelitales.

Además de las incongruencias del relato y de los intrigantes aparatos de tecnología instalados, durante la operación la policía destapó un sistema que intercepta datos satelitales de la red Starlink, proveedor de internet satelital que podría haber permitido «la interceptación de datos de entidades vitales, en particular militares«, según la fiscalía de París. En el marco de esta operación, los agentes detuvieron a otros dos ciudadanos chinos que se dirigían en el momento del registro a la vivienda. Ambos son propietarios de un negocio, el cual también fue parte de los registros y donde se encontró una antena Starlink usada y otro receptor, aumentando las sospechas de los investigadores de que estos hombres podrían ser los suministradores de estos equipos de espionaje ilegal. 

Tras cuatro días de interrogatorio en la sede de la DGSI en Levallois-Perret (Hauts-de-Seine), los cuatro sospechosos chinos comparecieron este miércoles ante un juez, mientras que la investigación continúa para aclarar qué tipo de información consiguieron obtener bajo estos métodos. 

La creciente amenaza china

En los últimos años, Francia no ha dejado de destapar sofisticadas técnicas de espionaje, como las recientes comisarías clandestinas chinas en territorio galo, donde los agentes de Pekín controlan, vigilan y manipulan a la comunidad china en Francia a través de estos «comisariados» e incluso deportan ilegalmente a sus ciudadanos.

«Estamos atravesando un período sin precedentes en el que las amenazas directas están aumentando», advirtió Céline Berthon, directora de la DGSI, en una entrevista para Le Point el pasado enero de 2025. «Además del espionaje tradicional, que sigue siendo una amenaza sigilosa y constante, ahora existen acciones muy concretas por parte de actores extranjeros que conocemos bien, que no dudan en manipular la información, intentar desestabilizar nuestra sociedad, interferir en nuestro debate político o incluso organizar un proyecto violento contra nuestra infraestructura», insistía.

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